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Casi como Europa

Juan David Zuloaga D.

08 de septiembre de 2022 - 12:00 a. m.

Nada tan difícil como cambiar los hábitos de una persona o de una sociedad. La historia ha mostrado que se necesita más de una generación para transformar una costumbre o una institución informal, como suele decirse en los términos de las ciencias sociales.

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Instituciones informales son todas aquellas prácticas que, aun sin estar prescritas por una legislación, perduran de manera involuntaria, es decir, sin que sea necesario hacer un esfuerzo por perpetuarlas. Son, por decirlo de alguna manera, la memoria de una comunidad, los usos de un pueblo. Y el individuo las sigue sin detenerse a pensar en ellas, de memoria, como el hábito de respirar, tan necesario siempre y sobre el cual no nos ponemos a pensar cada vez que lo llevamos a cabo.

Junto con las instituciones informales están las formales, normas –estas sí escritas– que guían y acotan la acción al interior de toda comunidad política. En Colombia las leyes pretenden ser minuciosas, esmeradas, bien pensadas, bien escritas, rigurosas y sin embargo no se cumplen. El actuar de los ciudadanos, entonces, viene siempre orientado por el entramado de las instituciones formales e informales que rigen y moldean toda vida en sociedad.

Pues bien, resulta que hace unos días me crucé un trino en Twitter: se aprecia en el video un tranvía en movimiento, un semáforo en rojo, un taxi cruzando el semáforo y una motocicleta que avanza esquivando peatones. Quien publicó el video, Liliana Patiño, escribió: “No es Europa, es Medallo lindo, carajo” (con perdón de la tuitera corrijo la ortografía del tuit). Y un compatriota (D. González) glosó: “Con el vendedor de toxiperros en la esquina, el taxi parqueado en la cebra, el motociclista atravesado y Diomedes sonando en una tienda a todo dar, justo pensé que ese video estaba filmado en Oslo”.

“Libertad y orden”, se lee en el escudo nacional. Más como un horizonte y un deber ser que como una descripción de la realidad del país. Se entiende entonces que no hay que cambiar la legislación, sino las maneras.

@D_Zuloaga, atalaya.espectador@gmail.com

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