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Cien años de Armando Villegas

Juan David Zuloaga D.

03 de septiembre de 2026 - 12:04 a. m.

El cinco de septiembre se cumplen cien años del natalicio de Armando Villegas y hoy se inaugura en el Museo de Arte Moderno de Bogotá una exposición que le rinde homenaje a su trayectoria y a su universo artístico.

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Formado en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, llegó a Colombia para cursar una maestría en muralismo con Ignacio Gómez Jaramillo en la Universidad Nacional. Desde entonces se radicó en Bogotá y creó una de las obras más versátiles y más ricas del continente. Se estima que dejó al final del camino más de 15.000 piezas, que incluyen pinturas, figurativas y abstractas, de todos los formatos; piezas escultóricas, diminutas y monumentales; murales y proyectos de mural; objetos intervenidos, libros de arte, cuadernos, bosquejos, apuntes, trazos…

Creó un universo en el que se entrevera la riqueza de lo imaginativo con la verdad de la realidad; la estricta línea que marca el mundo con las posibilidades inagotables y siempre renovadas que prodiga la fantasía; por eso su trabajo se inscribe dentro de lo que a veces ha sido llamado realismo mágico y a veces lo real maravilloso. Nos habló con su obra de lo americano y de su fusión con lo europeo; nos habló de las expresiones indígenas del continente, muchas veces extraídas de las tradiciones de sus ancestros, pues nació en los Andes peruanos, de una madre indígena que le enseñó el quechua y le mostró el universo pletórico y multicolor de lo americano; nos habló de los tocapus, esos tejidos indígenas llenos de geometría y de color, que él reinterpretó y convirtió en obras de arte; nos habló también de la conquista y de la manera en la que lo español coadyuvó a moldear lo americano; representó la exuberancia y la inmensidad de América, que el barroco de nuestro continente hizo tan suya. Pero también rebasó la realidad y la desdibujó en su universo abstracto, que conoció distintas tonalidades, alcances, matices y períodos; igual que su producción figurativa.

Construyó una obra que irrumpió con fuerza en nuestro medio cuando obtuvo el segundo puesto en el XI Salón Nacional de Artistas en 1958 con su Azul violeta verde luz. Doble mérito tuvo ese reconocimiento pues se premiaba una pintura abstracta en un país conservador, aun en las expresiones artísticas, todavía muy provincianas y costumbristas, y se premiaba a un extranjero, en un país muchas veces receloso de quienes vienen de afuera. El primer premio lo obtuvo Fernando Botero con una obra figurativa.

Gracias a su gestión cultural se construyó el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo en la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, hoy un tanto descuidado y echado al olvido.

Trabajó hasta cuando vino a buscarlo la muerte, y nos dejó una obra que nos sigue sorprendiendo y cautivando. Más de 150 piezas se pueden apreciar desde hoy en el MAMBO, en un recorrido que quiere dar cuenta de la trayectoria fecunda y variada de Villegas, en un sentido y merecido homenaje que le hace justicia a la verdad y a la fantasía.

@D_Zuloaga

juandavidzuloaga@yahoo.com

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