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Buena parte del andamiaje que llamamos vida en sociedad está dispuesto, o debería estarlo, para brindar amparo y protección a los desposeídos, a los excluidos y a los vulnerables: los desvalidos, los niños, los solitarios, los despechados, los que sufren. Cuidar al vulnerable: he ahí la labor más importante del Estado y la tarea más alta de toda civilización.
Hablaba la columna pasada de Chungking Express, película de Wong Kar-wai. Y la vuelvo a traer a colación porque en la segunda historia que compone y completa el film vemos una muestra hermosa y a mi juicio altruista de cuidado y de generosidad.
Faye, empleada de un puesto de comida callejera en Hong Kong, se encuentra con un policía sumido en el despecho por el abandono de su novia. Apenas si se nota en el semblante del desdichado, pero Faye logra verlo o intuirlo y decide entonces comenzar a curar las heridas silenciosas del policía abandonado. Lo hace poniendo orden en la casa del policía, organizando los espacios, limpiando el reguero cotidiano, trayendo nueva vida, apartando de su vista los viejos recuerdos, guardándolos de manera respetuosa y ordenada en cajas que arruma en estanterías distantes, todo al compás de Dreams, la canción de The Cranberries que sirve como banda sonora y como leitmotiv a un tiempo. Y lo hace de manera esmerada, solitaria, imperceptible, silenciosa, para dar consuelo, para restañar las hondas y vivas heridas.
No es azaroso que Dreams suene una y otra vez a lo largo de la película pues es una canción que habla en tono heracliteano, sí, del amor, pero es una canción que habla también y quizás sobre todo de la vulnerabilidad: «Y ahora te lo digo abiertamente/ tienes mi corazón entonces no me hieras. / […] Eres todo para mí».
Ese llevar de la mano, ese cuidar al otro que se sabe vulnerable y casi triste como lo hace Faye en la película, ese conducir hacia el bien o hacia el bienestar como lo haría un lazarillo compasivo es la tarea que sobre la tierra se les ha encomendado a las almas nobles. Y esa labor abnegada, silenciosa, necesaria de cuidado y de consuelo, ¿qué quieren ustedes que les diga?, a mí me parece impresionante.
