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Atalaya

“Hacerse el pendejo”

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Juan David Zuloaga D.
17 de junio de 2021 - 03:30 a. m.
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Cada acto en la vida está cargado de significado. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene un horizonte y tiene un sentido. Cada gesto, por acción o por omisión, está henchido de hondas consecuencias y puede definir para siempre un destino.

Uno de los fenomenólogos más notables del siglo XX nos legó una obra en donde explica todo esto con rigor, con profundidad y con belleza: Maurice Merleau-Ponty. No sólo La fenomenología de la percepción sino todos sus escritos constituyen una indagación a la vez que una enseñanza de lo que pudiéramos llamar una filosofía del sentido. En una de sus páginas escribió: “No hay una palabra ni un gesto humanos, siquiera habituales o distraídos, que no tengan una significación. Creyendo haberme callado a causa del cansancio, creyendo tal ministro haber dicho solamente una frase de circunstancia, resulta que mi silencio o su palabra toman un sentido, puesto que mi cansancio o el recurso a una fórmula hecha en modo alguno son fortuitos: expresan cierto desinterés y, por ende, también cierta toma de posición frente a la situación [...]. Puesto que estamos en el mundo estamos condenados al sentido; y nada podemos hacer, nada podemos decir que no tome un nombre en la historia”. Se trata —la de Merleau-Ponty— de una filosofía entrañable y hermosa que se nutrió de manera honda, decisiva y respetuosa de En busca del tiempo perdido (en especial, quizás, del segundo volumen, A la sombra de las muchachas en flor).

Encuentro en esta postura filosófica al menos un punto de confluencia con la filosofía de Sartre. Una filosofía que sabía del peso de la responsabilidad que cargaba toda vida. En una conferencia hermosa pronunciada en Viena en 1945 —El existencialismo es un humanismo— exclamó: “Soy responsable por mí mismo y por todos, y creo cierta imagen del hombre que yo elijo; eligiéndome, elijo al hombre”. “Y mi elección —añade— no sólo me compromete a mí, compromete a la humanidad entera”.

Es cierto que estos dos grandes intelectuales de la Francia del siglo XX luego terminarían distanciándose por su lectura divergente, y por veces antagónica, de la situación en los países soviéticos, pero al menos en este punto encuentro afinidades y hasta coincidencias.

En este país, en el que vemos a tan pocos —en la esfera pública, en la vida cotidiana— asumir las consecuencias de sus acciones y sus omisiones, en este país en el que tan poco se oye eso de “sí, fui yo”, encuentran todos auxilio en la socorrida expresión de “hacerse el pendejo”, creyendo de este modo salir impunes y esquivar las consecuencias de sus actos (o de sus culpables omisiones). Creyendo también que los demás ignoran su culpable incapacidad o su carácter ventajoso; es decir, creyendo que los pendejos son los demás… Pero ocurre que también ese hacerse el pendejo, ese no asumir cargas y responsabilidades está preñado de consecuencias, y quien así obra dice tanto de sí mismo como aquel que, mirando de hito en hito el mundo y la fortuna, empuña con decisión y con valentía el propio destino.

@D_Zuloaga, atalaya.espectador@gmail.com

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  • Lorenzo(2045)18 de junio de 2021 - 05:30 a. m.
    ...militar, Einsehower permite al Establishment hacerse el pendejo para sacar del paso a un pez grande: Douglas MacArthur, líder de kilates rooseveltianos, según la idea aria del "history's big man". Acto seguido, el minucioso simulacro de los orfebres de imágenes, la pendejización de la Historia. Gregory Peck es MacArthur; Kevin Costner es el Fiscal bueno. Igualito al actual Defensor del Pueblo.
Gilberto(54899)17 de junio de 2021 - 07:52 p. m.
- Como dijo un estudiante de una universidad pública: " Cerdo 30hijueputa y sus adláteres, porqué no dejan a Venezuela quieta; resuelvan primero de fondo los inmensos problemas que padecemos los jóvenes pobres de Colombia que queremos estudiar y trabajar "!
Pedro(86870)17 de junio de 2021 - 07:44 p. m.
Que viva la fenomenología y su fundador Edmund Husserl. Quizás si aprendiéramos más de este movimiento filosóficos, aprenderíamos a reconocer al Otro en su morada, en su mundo de la vida.
Andrei(62325)17 de junio de 2021 - 02:53 p. m.
Desde 2002, y quizá desde antes ("cuando yo era gobernador de Antioquia") todos los políticos de Col. S.A. con remilgos desentendidos se hacen los pendejos porque saben que así nadie les tomará cuentas, les pedirá explicaciones ni les encajará responsabilidades por acción u omisión; desde la psicología podría decirse que es un nuevo síndrome nal: "el síndrome del alvaraco"
  • Jose(46118)17 de junio de 2021 - 03:38 p. m.
    Andrei. A los Sequitos,Sipatizantes y Títeres de los Farocos, Elenos, Gentiles y Otonieles La palabras Castaños, Uribes, Mancusos,Tito Alejos. Monoeleche , Kawusakis, Hsqvarnas Les produce Urticaria, Sarpullido, Terronera y hasta dolores estomacales.
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