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La desaparición de Josef Mengele

Juan David Zuloaga D.

30 de julio de 2026 - 12:04 a. m.

Se estrena hoy en Colombia la adaptación cinematográfica de La desaparición de Josef Mengele. El libro de Olivier Guez se publicó en 2017 en Francia y obtuvo el favor del público. Ganó el Premio Renaudot y fue postulado al Premio Goncourt. No tenía conocimiento de la existencia del libro de manera que ignoro la relación que guarda la película con el original.

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Tuve ocasión de ver la película y debo decir que es impresionante. La adaptación de la novela se filmó en Uruguay y Letonia, y estuvo a cargo del director de cine y teatro Kiril Serébrennikov, recordado por La esposa de Tchaikovski, que presentó en el Festival de Cine de Cannes, y por haber recibido el premio Marco Aurelio de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de Roma con Hacerse la víctima. En el año 2017, Serébrennikov fue acusado y detenido por malversación de fondos públicos para el desarrollo y la promoción de las artes. En el año 2022 se mudó a Alemania y desde allí ha lanzado duras críticas al régimen de Putin. Su ballet Nuréyev, sobre el bailarín Rudolf Nuréyev, que contiene abundantes referencias a su homosexualidad, fue prohibido en Rusia tras la aprobación por parte del gobierno de Putin de la ley contra la ‘propaganda homosexual’.

Su más reciente película es La desaparición de Josef Mengele. Mengele fue apodado el ‘ángel de la muerte’ por los experimentos que llevó a cabo con prisioneros de Auschwitz durante el Nacionalsocialismo. La película muestra los años que pasó en América, tras la caída del régimen nazi en Alemania. Se ocultó primero en Argentina y luego, tras la captura de Adolf Eichmann en Buenos Aires, en Brasil y Paraguay. Llevó una vida solitaria, auspiciado por su familia; una familia acomodada de industriales que le enviaba dinero desde su país. Tuvo un hijo que, en cierto punto, va a visitarlo al Brasil y cuya figura sirve de contrapunto en la narración. Indaga por aquellos años terribles y confronta a su padre, preguntándole por el papel que jugó en los campos de exterminio y por lo que allí acaeció en aquellos años aciagos.

Lo que más impacta del film no es sólo la falta de remordimiento de quien torturó y asesinó a personas inocentes, sino también la manera en que el nazismo se infiltró en las personas y en toda la sociedad, aferrándose a él en muchas ocasiones para no abandonarlo nunca más. En la película se aprecia que Mengele siguió defendiendo sus viejos ideales y, conforme pudo, viviendo de acuerdo con ellos. Y no sólo él, sino su familia y núcleos cercanos en los distintos lugares en los que vivió.

Con todo, la crítica más férrea y más radical, me parece, la hace Serébrennikov a través de la forma: filmada en blanco y negro toda la película, reserva las imágenes en color para las escenas que se desarrollan en el campo de concentración. Como alegoría de esos años luminosos y llenos de esplendor para quienes defendieron y amaron los ideales estultos del nazismo.

@D_Zuloaga

juandavidzuloaga@yahoo.com

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