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Sin duda uno de los motores de la economía colombiana es la reactivación del turismo, aunque sigue siendo una industria incipiente en el país.
El año pasado 4,5 millones de personas visitaron Colombia mientras España, por ejemplo, recibió más de 30 millones de visitantes en 2021 y 84 millones en el año 2019, antes de la pandemia. Según el último informe del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, la contribución del sector al PIB de Latinoamérica representó 6,1% (US$213,4 billones) en el 2021. Se presentó un incremento notable con respecto al año anterior, tras la superación parcial de los efectos del COVID.
Vale recordar que los turistas extranjeros que visitan el país están exentos del pago del IVA en los hoteles en los que se hospedan. Además los nacionales estarán exentos de dicho pago hasta diciembre del año 2022 en cumplimiento de una medida que buscaba mitigar los estragos económicos causados por la pandemia.
No cabe duda de que Colombia podría convertirse en un gran destino turístico, pero para lograrlo hay que comenzar por lo más elemental: mejorar la seguridad en todas las ciudades; que no corra riesgo quien quiera visitar el país. En segundo lugar, el país debe seguir mejorando la infraestructura (aeropuertos y vías) para hacer más cómodos y más rápidos los viajes entre ciudades. Y por último se debe enseñar a las personas que trabajan en el sector (y que de él viven) a tratar con respeto y con consideración al turista.
Parece sencillo, pero no siempre se ha entendido esto en Colombia. Hace unos días una pareja de ecuatorianos fue obligada a pagar US$450 por dos platos de pescado y cuatro cervezas, y uno de los vendedores agredió a una mujer. Se supo también la semana pasada de un turista mexicano que, tras consumir una picada y unas cervezas en una playa de Cartagena, tuvo que pagar una cuenta de $6′500.000. Le cobraron cada cerveza a $45.000 pesos, la picada costó $1′250.000 y una bolsa de hielo también costó $45.000. Además le cobraron más del 10% por el servicio y una propina adicional (después del servicio) de $800.000.
Este tipo de abusos y de irregularidades (de estafas, en verdad) causan tanto daño al sector y al país como lo ha ocasionado la pandemia, y los deben combatir y detener las autoridades locales si queremos que algún día Colombia sea un destino importante para el turismo internacional.
