El jueves pasado se presentó en el Teatro Municipal Jorge Eliecer Gaitán el plan de Cultura del gobierno de Carlos Fernando Galán, Bogotá camina segura. La presentación estuvo a cargo de Santiago Trujillo, secretario de Cultura del distrito.
Los proyectos pretenden cambiar la cara de Bogotá y crear espacios amigables para que todos podamos vivir la ciudad durante las veinticuatro horas del día. Para lograrlo propone la Alcaldía distintas líneas de trabajo. Dentro de los diecinueve puntos propuestos en la presentación, los más interesantes y los más ambiciosos son: la recuperación del Festival Internacional de Teatro, que fue uno de los principales íconos de la ciudad; continuar con el programa distrital de estímulos que otorga becas y auxilios económicos a artistas, gestores culturales y emprendedores; el proyecto de Bogotá viva 24 horas, a través de la creación de ambientes seguros y favorables mediante la ampliación de la oferta de lugares, eventos y servicios artísticos; la revitalización, tan necesaria, del centro de la ciudad mediante su recuperación patrimonial y arquitectónica, el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad, la activación del comercio y el fortalecimiento de las rutas turísticas; el robustecimiento de la red distrital de bibliotecas; la apropiación de los parques ampliando los horarios, mejorando la iluminación y creando espacios seguros con infraestructura apropiada; la puesta en marcha de los distritos creativos y de una bienal de arte de Bogotá.
El énfasis puesto en los distritos creativos es una política que encuentra consonancia con la visión y el plan de trabajo propuesto por el secretario de Cultura del distrito, que ha señalado la importancia de crear cultura desde los barrios. En términos de internacionalización, de visibilidad y de atracción de turistas a la ciudad, los proyectos más importantes y que, sin duda, serán referentes de la capital son la refundación del Festival Internacional de Teatro y la creación de la Bienal de Arte de Bogotá.
Como se ve, son muchas y muy variadas las propuestas, con impactos distintos y con un campo de influencia de diverso alcance para los ciudadanos y para la ciudad. Todos los proyectos buscan consolidar a la capital como un referente de civismo en el continente y en el mundo, y pretenden recuperar el orgullo por Bogotá y el sentido de pertenencia, consolidando una cultura ciudadana que sea tolerante con todas las formas de vida. Son proyectos ambiciosos, oportunísimos y muy necesarios, sin duda, que quieren posicionar a la ciudad como un referente en Iberoamérica y en el mundo.
Quizás todavía se puede matizar algún proyecto y profundizar en alguna propuesta, pero no se puede negar que el plan de trabajo es serio y que está bien estructurado. Visto por encima, sin embargo, los recursos presupuestados parecen insuficientes para lograr con éxito las políticas pensadas. Esperemos que los actores privados, que también han prosperado en esta Bogotá que es de todos, se sumen a estas iniciativas que se muestran decisivas y encomiables.