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Atalaya

Sobre el espacio público

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Juan David Zuloaga D.
11 de mayo de 2023 - 02:05 a. m.
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Los niveles de inseguridad del país han obligado a los ciudadanos a parapetar sus predios con rejas, vallas y concertinas que afean el paisaje urbano y que marcan una distinción clara entre los inmuebles privados y el espacio público.

La incapacidad del Estado, sin embargo, no se limita a no poder garantizar la seguridad de los ciudadanos, sino que también se ha hecho patente en su laxitud y su desidia a la hora de defender el espacio público, de donde se derivan problemáticas tan onerosas para el país como la apropiación indebida de terrenos baldíos o, cuando se conjugan ambas incapacidades, el expolio de tierras de trabajadores y campesinos que, tras actividades de chantaje o de extorsión, terminan en manos de agiotistas, narcotraficantes, urbanistas piratas, etcétera.

Esta doble carencia ha dado como resultado un descuido enorme del espacio público, cuando no un franco desprecio, y ha hecho que tal espacio se haya ido construyendo en contraposición al espacio privado y no como su interlocutor y su correlato, como debe ser.

El descuido del espacio público se materializa de muchas maneras: la basura en las calles, el abandono de los monumentos públicos, de los parques y de las plazas, el poco espacio de andenes (o su inexistencia) para el tránsito y el disfrute de los peatones y, además, la inseguridad en los distintos barrios de las ciudades que hace difícil o peligroso, en ocasiones hasta imposible, aprovechar estos espacios.

Es tarea del Gobierno nacional y de los gobiernos locales y departamentales construir un espacio público adecuado a las necesidades vitales de sus ciudadanos y recuperar el existente. La tarea, sin embargo, no es sencilla; acaso todavía recuerden los colombianos la cruzada que hubo de enfrentar Enrique Peñalosa, el entonces alcalde de Bogotá, cuando quiso recuperar muchos espacios públicos de la ciudad que, por un descuido histórico del gobierno distrital y por un abuso sin medida de muchos ciudadanos, estaban en el abandono o en manos de privados. Fue preciso enfrentar las voces de protesta de buena parte de la población, el lobby de muchos urbanistas y constructores y hasta la presión y la mala prensa de no pocos medios de comunicación. Fue una tarea durísima que de seguro supuso un esfuerzo ingente de parte del alcalde y que le costó mucho en términos de gobernabilidad y hasta de favorabilidad en su imagen. Pero a juzgar por la cara que desde entonces comenzó a tener Bogotá sabemos que valió la pena.

@D_Zuloaga

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mario(196)11 de mayo de 2023 - 11:44 p. m.
Aqui la planeacion llega despues de que los barrios estan terminados!El espacio publico lo construyen las curadurias al autorizar proyectos de vivienda donde exijan nuevas vias, ampliacion de vias, andenes, jardineles, parques, zonas verdes, senderos ecologicos...... alguien tiene que ponerle orden a los constructores
fredys(9j2g1)11 de mayo de 2023 - 10:03 p. m.
Yo digo que el estado no tiene que ver en ese aspecto de lo que pasa en este país, los culpables de lo que pasa en estos países son los gobiernos de turno que ignoran los problemas que aquejan a las poblaciones. Con ese cuento del estado, se han desligado de las responsabilidades que le competen como gobernantes, achacándoles la responsabilidad a un ente que esta representado por unos funcionarios que son los responsables. Es por eso que quien debe pagar una falta, son los funcionarios.
RAFAEL(2gnsc)11 de mayo de 2023 - 09:16 p. m.
Buenas tardes Sr. Zuloaga: El descuido del espacio público,en Sincelejo, causa pesar.Lleno de miseria por doquier, y abandono total.Atinado su escrito.En hora buena!. Cordial saludo.
Nicolas(bc6a6)11 de mayo de 2023 - 04:58 p. m.
En mi concepto como abogado Urbanista, el problema no es la configuracion mental de los que se apropian del espacio publico, sino mas bien de los instrumentos legales para ello, por ejemplo, las sanciones de la Inspeccion de Policia Urbanistica y de la oficina de Espacio Publico (Secretarias de gobienro) terminan siendo de enmarque o en el mayor de los casos derivando en un proceso contencioso administrativo - demorado- que se cae por caducidades infundadas.
David(73769)11 de mayo de 2023 - 12:51 p. m.
Ni hablar de los parques y zonas verdes de recreacion donde llegan hordas de vendedores ambulantes de cuanto cachivache o comidas se pueda imaginar. Esquinas de semaforos invadidas de niños, artistas circenses y disfrazados de robots que piden limosna diafrazados de que esto es un trabajo. Buses, puentes peatonales y de acceso a transmilenio invadido de vendedores de comidas, y cuanta cosa imaginable que incomodan y hacen aun mas invivible una ciudad. Ninguna autoridad que ponga freno a este cao
  • Aquileo(2715)11 de mayo de 2023 - 03:33 p. m.
    Tiene razón David. Las autoridades distritales, por desinterés permiten que en los parques se monten negocios de comidas,puestos de ventas de frutas los que por la cantidad de clientes que se observa son negocios informales de buena rentabilidad ya que no pagan arriendo, ni servicios ni impuestos. Siendo así, para se formalizaron?
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