Hablaba en las columnas pasadas del libro de Charlotte Beradt sobre el nacionalsocialismo, El Tercer Reich de los sueños. No tenía referencias de esta obra. Me la crucé en la pasada Feria del Libro de Bogotá en una librería que vendía títulos de editoriales independientes. La publicación del libro estuvo a cargo de dos editoriales que tampoco conocía: la editorial chilena Lom y la argentina Tinta de Limón.
En las últimas páginas del libro hay sendas notas describiendo la actividad de estas casas editoriales. Lom se fundó en mil novecientos noventa y tiene más de dos mil títulos publicados. Se ha propuesto, nos explica la nota, publicar libros para intervenir en el espacio público, para intervenir socialmente, promoviendo temas y autores que interpelen al lector y provoquen la reflexión y la duda, poniendo sobre la escena otras miradas, procurando que libro y lectura se constituyan en herramientas para la deliberación, la participación, la toma de decisiones, la acción colectiva y la construcción de comunidades más justas y fraternas. De Tinta Limón nos dice otra nota que se trata de una apuesta por textos que exigen un esfuerzo encendido para ser inteligibles. Un intento por escapar de lo obvio, por evadir las prisiones que nos recluyen en la banalización de lo que hasta ayer fueron instrumentos de lucha, para evitar la destrucción de la sociedad. Una tentativa, pues, para hacer emerger una narrativa política, un tejido de nociones y un movimiento del pensamiento que cree nuevos lenguajes para prácticas políticas nuevas.
En concordancia con estos planes editoriales y culturales se lee en la introducción del libro, escrita por Leandro Levi y por Soledad Nívoli, que el trabajo en torno a El Tercer Reich de los sueños ha tenido un carácter colectivo, que ha movilizado reflexiones y experiencias concretas de investigación e intervención. La hipótesis de Beradt en torno a la alteración de los contenidos de los sueños en contextos totalitarios, tanto como sus orientaciones metodológicas relativas a los archivos oníricos, se convirtió en eje de diversas propuestas de investigación del Centro de Estudios Periferia Epistemológica (CEPE) de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina).
Por inspiración del libro de Beradt, tras percatarse los investigadores de que la pandemia del año dos mil veinte había encendido la máquina de soñar y comenzaba a producir sueños corales o seriados, decidieron recolectarlos y tramarlos en un tejido onírico que mostrara otra luz del acontecimiento político y social en el que nos vimos involucrados. Este trabajo del CEPE se publicó en el año dos mil veinticuatro con el título de La pandemia de los sueños: Un archivo onírico del covid-19. Otro estudio que huelga señalar es el que adelantan un grupo de docentes y de estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario con los sueños de distintas unidades penitenciarias de la provincia de Santa Fe (Argentina).
Investigaciones herederas del método propuesto por Beradt y que se emparentan también con los libros que publican Lom y Tinta Limón; documentos y reflexiones que, a través de los sueños, nos invitan a despertar y a buscar modos de existencia interrogantes, vivos y cabales.
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