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Comenzó temprano la carrera por la Presidencia de la República, señal del descontento con el gobierno actual.
Políticos de todos los partidos del espectro perfilan sus candidatos. Y aunque son pocas aún las aspiraciones oficiales, también pocos de los nombres que han saltado al ruedo parecen descollar.
El partido de gobierno, quizás anticipando una derrota inminente y careciendo de candidatos sólidos o de estadistas en sus filas, se contentó por el momento con proponer ampliar dos años más el período presidencial. Aunque no se sabe muy bien para qué, pues los dos primeros años pasaron en una crítica constante al gobierno anterior y en el comienzo de la segunda mitad del período establecido no se ha visto un viraje radical ni una propuesta fundada ni una meta ambiciosa. No queda claro, al menos para el ciudadano, para qué servirían esos dos años de más.
El partido Alianza Verde, que actualmente regenta tres alcaldías de ciudades principales del país, no ha sabido mostrar un buen talante en su gobierno. Se les ha criticado a veces su falta de criterio, a veces su inconsecuencia, pues han terminado por hacer lo que tanto criticaban a gobiernos anteriores, cuando este partido llamado alternativo era de oposición.
La Colombia Humana sigue depositando sus esperanzas en sus ocho millones de votos de las elecciones pasadas, cuando lo cierto es que el principal candidato de este partido (¿el candidato único?) obtuvo menos de cinco millones de votos; los restantes que vendrían a completar los ocho millones (y aun muchos de los obtenidos en la primera vuelta) no son votos de Gustavo Petro, sino en contra de Uribe y del proyecto político del uribismo.
El Partido Liberal tiene tres nombres que, trabajando de manera conjunta, podrían sumar fuerzas para una candidatura fuerte: Fernando Carrillo, Juan Manuel Galán y Humberto de la Calle.
De quienes lograron algún protagonismo en las elecciones presidenciales pasadas, parece que Sergio Fajardo volvería a intentarlo. Sin embargo, las pocas apariciones públicas que ha tenido desde que perdió la carrera presidencial –además de los cuestionamientos por algunas decisiones durante sus administraciones– han sido más bien desafortunadas y ha terminado por desencantar a muchos votantes de centro que habían puesto esperanzas en él.
El Partido Conservador tiene hoy a uno de los candidatos más interesantes: Juan Carlos Echeverry. Una persona moderada, que ha ocupado cargos políticos de envergadura nacional. Y hay que celebrar, sí, el optimismo de la actual vicepresidenta, que tras dos años de una vicepresidencia modesta, por no decir opaca, cree que puede llegar a ser la primera mandataria de los colombianos.
De Alejandro Char se aplaude su paso exitoso por la Alcaldía de Barranquilla –aunque es miembro de una familia y de un clan político cuestionados–. Habría que ver si suma fuerzas con otros integrantes de su partido, Cambio Radical, o si se alía con otros partidos de su espectro político.
Y Alejandro Gaviria, persona inteligente, mesurada y que podría hacer una presidencia buena y audaz, declaró la semana pasada que no aspiraría a la Presidencia de la República.
Falta mucho para la contienda definitiva, pero el panorama no es alentador.
