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La literatura de Humberto Dorado

24 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.

Humberto Dorado y Herney Luna
Foto: Jairo Quintero - Jairo Quintero
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Se publicó hace poco un libro de Humberto Dorado titulado Desde el principio. El título es ya una declaración de intenciones, pues se trata de una compilación de textos del autor dividida en tres categorías: cuentos, crónicas y otros escritos antes del guión.

El volumen lo publicó Ser zanja y la edición estuvo a cargo de Manuela López de Mesa y Luis Cantillo. Recoge textos de todas las épocas de su vida, desde relatos de juventud hasta apostillas a sus guiones, glosas sobre la naturaleza del guión (“Las partituras de los sueños”) o introspecciones sobre los papeles que ha interpretado en el cine nacional.

Desde el principio constituye una oportunidad única para conocer las distintas facetas de quien en el cine y en la televisión colombianos ha tenido mil personalidades y mil rostros. También encuentra el lector textos que no han sido ajenos a la situación política ni a la violencia del país, como lo atestiguan “A corazón abierto” o “El deber de Fenster”. El primero es un monólogo que Dorado escribió para Vicky Hernández en el que, a través de la figura de la plañidera, narra la historia de una mujer anónima que llora la muerte de su propio hijo, inspirada en la crónica del periodista Scott Wilson para el Washington Post sobre la matanza en Chengue, Sucre, en donde se reveló, por primera vez, los nexos entre paramilitares y el ejército colombiano. Una obra que contó con la dirección de Nicolás Montero. “El deber de Fenster” es un guión sobre la masacre de Trujillo, recordada porque en un fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de 2017 se condenó al Estado colombiano por su participación en los hechos.

En sus textos literarios aprecia el lector una evolución en su oficio como escritor, partiendo de una estética de inspiración nadaísta (“Relato y ping-pong: Romance mentira con alguien”, “Azucenas en mi tumba”) hasta llegar a unos textos de madurez literaria que hacen los deleites del lector, cuentos como “La última mirada de la estrella” y “La muerte del enano: versión de Bustamante”.

Y, por supuesto, hubo lugar para el cine en este volumen: en uno de los escritos más memorables del libro –“La habanera de Maqroll”– nos habla de la manera en la que se preparó para interpretar a Maqroll el Gaviero en la adaptación cinematográfica que de Ilona llega con la lluvia de Álvaro Mutis hiciera Sergio Cabrera. Narra cómo se va apoderando de un personaje que, de entrada, le había parecido lejano y de alguna manera incierto. El texto, además de amenísimo, constituye una lección magistral sobre el modo de apropiarse de un personaje, sobre cómo meterse en su cuerpo y en su mente, aun con las vacilaciones y los recelos que muchas veces tiene el actor en el momento de aceptar un papel. Sin duda constituye el mejor camino para conocer el método con el que Humberto Dorado ha encarnado a tantos personajes que el espectador nacional alberga en su memoria y en su corazón, y todo el libro es, también, una manera entrañable de acercarse a uno de los actores más queridos y más recordados del país.

@D_Zuloaga

juandavidzuloaga@yahoo.com

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