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Atalaya

Silenciar las redes

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Juan David Zuloaga D.
06 de mayo de 2021 - 03:00 a. m.
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Los últimos días de manifestaciones han dejado un saldo preocupante y doloroso: al menos 27 muertos (de entre ellos, un policía), 17 personas perdieron un ojo en medio de las protestas, 761 detenciones arbitrarias, 142 víctimas de violencia física por parte de la policía, 56 denuncias por desapariciones de manifestantes y 9 víctimas de violencia sexual¹.

Todo esto, que es muy grave, ha sido denunciado de manera oportuna por unos cuantos medios –El Espectador, CM&, Cuestión Pública, Cerosetenta– y por una gran masa de ciudadanos anónimos que, valiéndose de sus teléfonos celulares, publican en sus redes sociales videos de atrocidades y de violaciones que policías (a veces vestidos de civil) y agentes del ESMAD han cometido contra la población civil.

Esta labor importante, abnegada y encomiable de seguro que ha evitado que los atropellos y los abusos sean más numerosos y que algunos de ellos los sepulte el olvido cínico y deliberado de un régimen que traspasó, desde hace rato, la frontera de la decencia y de la legalidad.

Este trabajo de denuncia, de protección y de cuidado, no obstante, molesta a ciertos panegiristas del régimen y a ciertos áulicos del Gobierno de turno. El último gazapo desafortunado en este ámbito se lo debemos a una periodista de una emisora afín al régimen que gobierna (o que intenta gobernar el país): Paola Ochoa, comentadora política de la emisora radial Blu, en un programa dirigido por el cuñado del presidente de la República.

En una intervención de la edición del 3 de mayo sostuvo –palabras más, palabras menos– que ya iba siendo hora de silenciar las redes sociales, en donde se podían ver tantas atrocidades y con las que podían los ciudadanos unirse por una causa común. Que haciéndolo, muchos países habían logrado apaciguar la protesta social. La locutora arteramente omitió decir cuáles son esos países, que el lector de este artículo por supuesto no ignora.

Silenciar las redes sociales fue su propuesta, claro, porque aquí lo importante no es que el país esté bien, sino que lo parezca. En tiempos del régimen de Stalin en la Unión Soviética se construían villas improvisadas a las afueras de Moscú para que el gran dictador viera la vida apacible que llevaban sus camaradas bajo régimen político tan ejemplar y tan admirable. Y aquí, como allá –según la señora Ochoa–, lo importante, por supuesto, no es que no haya tortura ni desapariciones forzadas ni asesinatos políticos, sino que creemos un gran teatro en donde no se vean; lo importante no es el homicidio y la violación, lo importante no es que no haya hostilidades ni haya guerra, sino que no aparezcan en los medios de comunicación y en las redes sociales para que, así, las fuerzas del establecimiento nos puedan matar en paz.

@Los_atalayas, atalaya.espectador@gmail.com

¹ Se comprende que las cifras, en las actuales circunstancias que vive el país, son parciales y cambiantes, y provienen de diversas fuentes (ONG, ONU, agencias de noticias nacionales e internacionales). Hasta el momento en el que escribo la columna (martes 4 de mayo) no hay cifras oficiales.

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Federico(25156)06 de mayo de 2021 - 11:49 p. m.
Para ser uribista simplemente hay q carecer de cerebro y ser autoritario.
Alberto(3788)06 de mayo de 2021 - 11:32 p. m.
Excelente. En contravía con el pensamiento de esa señora y del avieso "cuñis", The Guardian, uno de los diarios más prestigiosos del mundo habilitó varios canales en Whatsapp para que los colombianos informaran y publicaran los videos que han tomado sobre el accionar de la fuerza pública, los infiltrados de los mismos en las protestas y las marchas.
Atenas(06773)06 de mayo de 2021 - 08:17 p. m.
Y este, q' por lo común ve las cosas al revés desde su atalaya, ahora, como con atarraya, pesca en el río revuelto de la desinformación q' luego viene y nos vierte sin ningún rubor. Tal es su contaminación mental.
Sergio(3490)06 de mayo de 2021 - 07:18 p. m.
También Luz María Sierra, Daniel Mejía y Felipe Zuleta, al lado de su jefe Morales fungen de validadores del régimen y en los últimos meses se han mostrado cada vez más descarados en su defensa de los exabruptos que comete el gobierno, hasta el punto que fácilmente se pueden calificar de fascistas. Aunque están Riveros, Aurelio Suárez y Tascon; son sólo faramalla, pues siempre les caen en gavilla.
Eduardo(7668)06 de mayo de 2021 - 04:48 p. m.
Paola Ochoa es un personaje tenebroso.
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