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El papa ya no recomienda vino con hojas de coca

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Juan Diego Soler
19 de diciembre de 2025 - 05:05 a. m.
El papa ya no recomienda vino con hojas de coca
Foto: Jules Chéret
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“Fortalece, estimula y refresca el cuerpo y la mente”, anunciaba la pieza publicitaria junto al retrato de una de las personalidades que avalaban el producto. Su Santidad, el papa León XIII, apreciaba tanto la bebida que enalteció a su inventor, el farmaceuta corso Angelo Mariani, con una medalla de oro con la efigie del emperador Augusto. Además del testimonio de uno de los papas más prolíficos de la historia (de las 300 encíclicas papales, León XIII escribió 88), las campañas internacionales del Vin Mariani incluían testimonios de celebridades como Sarah Bernhardt, Thomas Edison, Jules Verne, H. G. Wells y Émile Zola, y hasta del presidente de los Estados Unidos, William McKinley. El secreto del tónico es la razón por la que no podrá encontrarlo tras leer estas líneas: seis miligramos de cocaína por cada litro.

A Mariani se le ocurrió preparar un vino enriquecido con hojas de coca tras leer la obra en que el fisiólogo Paolo Mantegazza describía los efectos estimulantes de la planta que había descubierto mientras ejercía la medicina en Paraguay y Argentina. “Me burlé de los pobres mortales condenados a vivir en este valle de lágrimas, mientras yo, llevado por las alas de dos hojas de coca, volaba a través de los espacios de 77.438 palabras, cada una más espléndida que la anterior...”, escribió el doctor que, como miembro Senado de la República Italiana, defendió férreamente sus ideas sobre la superioridad racial de los europeos y la práctica de la cirugía experimental en organismos vivos (ambas refutadas por la ciencia moderna).

Mariani preparaba su bebida con vino de Burdeos, cuyo contenido de etanol servía como solvente para extraer la cocaína de hojas de coca maceradas. El Vin Tonique Mariani comenzó a comercializarse hacia 1863 y se popularizó en países industrializados como tonificante y tratamiento médico. Cuando el presidente Ulysses S. Grant completaba sus memorias tras la bancarrota financiera y con cáncer terminal de garganta, su médico le recetó Vin Mariani para aliviar el dolor y nutrirse cuando ya no podía comer. Falleció días después de terminar el libro (única memoria de un político que vale la pena leer, según Paul Auster) y, tras su publicación, se extendió el mito de la bebida que le había permitido ganarle la carrera a la muerte.

El inventor del Vin Mariani enviaba el producto a diversas celebridades que, con su testimonio, influenciaban a consumidores de distintos segmentos de la sociedad. Su popularidad fue tal que surgieron varios competidores, entre ellos el farmacéutico John S. Pemberton, con su vino enriquecido con nuez de cola africana, que, en su versión no alcohólica, se convirtió en la Coca-Cola. Sin embargo, la exitosa estrategia comercial fracasó con la prohibición del alcohol en los Estados Unidos y la difusión de los efectos adversos de la cocaína; desde la inquietud, la irritabilidad y la ansiedad hasta la muerte por paros respiratorios y cardíacos. En 1912, la Convención Internacional del Opio de La Haya señaló la cocaína y la heroína como sustancias nocivas, lo que llevó a su prohibición en muchas naciones.

Casi 110 años después, en junio de 2023, el gobierno de Bolivia solicitó formalmente a las Naciones Unidas que las hojas de coca fueran eliminadas de la lista de sustancias controladas. “No hay ni una pizca de evidencia científica que justifique la inclusión de la hoja de coca en esa lista”, replicó Laura Gil, entonces embajadora de Colombia en Viena, sede de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, donde nuestro país mantenía un vigoroso esfuerzo diplomático para descriminalizar la planta. Un comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no coincidió y, hace unos días, recomendó mantener la prohibición, dada la facilidad de sintetizar cocaína a partir de pasta de hojas de coca. Así naufraga una de las principales iniciativas internacionales del actual Gobierno y se nublan los sueños de que un producto milagroso, pero avalado por la investigación científica, transforme en dividendos legales el cultivo que consume a trozos los bosques y las comunidades de nuestro país.

Juan Diego Soler

Por Juan Diego Soler

Doctor en Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto, Canadá. Investigador científico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Viena, Austria. Autor de los libros “Relatos del confín del mundo (y el universo)” y “Lejos de casa”. Escribe sobre ciencia para El Espectador desde 2011.
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Helga66(40077)20 de diciembre de 2025 - 12:32 a. m.
Quieten construir conn la hoja de coca una narrativa ancestral llena de virtudes. No hay tal. La hoja de coca daña los dientes y produce efectos sicoticos en donde el individuo pierde conciencia. La investigación científica desmiente el criterio político. No hay pueblo ni cultura consumidora de coca que haya alcanzado niveles superiores de desarrollo humano en arte, organización social o política, ingenieria o arquitectura. Nada.
  • Julio Roberto Arenas C.(3f359)20 de diciembre de 2025 - 11:34 a. m.
    Gracias, Duncan. No lo sabía. Pero aparte de eso, tener puentes, edificios, máquinas impresionantes de todos los tamaños, obras de arte magníficas y museos espectaculares para exhibirlas, enormes poetas y novelistas gigantes, nos ha hecho más ególatras pero no necesariamente mejores seres humanos. Todo lo contrario. Como dice Castells, evolucionamos hacia la autodestrucción.
  • Duncan Darn(84992)20 de diciembre de 2025 - 01:10 a. m.
    Huelga, masticar coca no daña los dientes. El efecto abrasivo en la dentadura ( notorio en los indígenas que mambean) se debe a que mastican la hoja acompañada de cal viva, que se obtiene de calcinar y macerar conchas de ostras. Esta cal se porta en unos calabacitos denominados poporos. Tampoco el mambe es sicodélico, sicotropico o de pérdida de la conciencia. Anula la sensación de cansancio.
Carlosé Mejía(19865)19 de diciembre de 2025 - 11:07 p. m.
En el centro de la hermosa ciudad de Nuestra Señora de La Paz, capital administrativa de Bolivia, hay un pequeño museo privado que recoge y presenta al visitante los pormenores de la historia de esta planta. Por eso ya conocía las historias del Vino Mariani y la Coca Cola.
Julio Roberto Arenas C.(3f359)19 de diciembre de 2025 - 07:21 p. m.
Cuánta información ofrecida de forma tan amena en tan corto espacio. Muchas gracias, J.D. Sin embargo, me atrevo a disentir, si es que no entendí mal: No es la hoja de coca lo que «consume a trozos los bosques y las comunidades del país», sino la mala praxis, la adulteración tóxica y la ambición desmedida por el dinero fácil. Pienso en nuestros pueblos indígenas y en el uso —a veces sagrado—que dan a la coca. Lo que da Natura, por definición, no puede ser tan perverso en su estado silvestre.
  • Helga66(40077)20 de diciembre de 2025 - 12:46 a. m.
    Es que abre selva para sembrar coca.
  • Felipe Fegoma(94028)19 de diciembre de 2025 - 10:00 p. m.
    La cicuta o la burundanga también son "naturales" y no por ello son buenos para la salud.
Mario Giraldo(196)19 de diciembre de 2025 - 05:06 p. m.
Sin embargo en USA al Cannabis el gobierno esta semana lo acaba de sacar de la lista como categoría 1 y lo bajaron a categoría 3 lo cual abre las posibilidades para que se elimine su prohibición y castigo a nivel nacional.
  • Mario Giraldo(196)20 de diciembre de 2025 - 01:01 a. m.
    Las grasas saturadas y el manejar embriagado tambien son perjudiciales para la salud, ambos producen mas muertes a nivel mundial que el consumo de cocaina. Como bien dice el columnista, hasta hace poco hasta el papa lo usaba. siguiendo su ejemplo, quizas debieran permitirle a los nordicos tener matas de coca y comprar semillas, como ya lo hacen con el cannabis.
  • Felipe Fegoma(94028)19 de diciembre de 2025 - 10:05 p. m.
    Nada tienen que ver marihuana y cocaína, ni en sus efectos sociales ni para la salud. Cualquier canadiense o europeo puede cultivar matas de cannabis para autoconsumo en su casa y comprar semillas o insumos en la tienda grow de su pueblo o por Internet, pero el clorhidrato de cocaína es un producto muy perjudicial para la salud y Colombia tiene casi que la exclusiva mundial de su producción y exportación.
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