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La vigilia antes del sueño de la inteligencia artificial

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Juan Diego Soler
10 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
A pesar de que los modelos de lenguaje que impulsan programas como ChatGPT, Gemini y Claude realizan una amplia variedad de tareas y de aparentar inteligencia, siguen cometiendo errores.
A pesar de que los modelos de lenguaje que impulsan programas como ChatGPT, Gemini y Claude realizan una amplia variedad de tareas y de aparentar inteligencia, siguen cometiendo errores.
Foto: Pexels
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En la mitología griega, Talos era un autómata de bronce que protegía a Creta de los piratas y los invasores. Se decía que lo había creado Hefesto, dios del fuego, y que lo había entregado Europa a su hijo, el rey Minos, como protector de la isla. Daba tres vueltas al día alrededor de Creta, ahuyentando a los forasteros, lanzando rocas contra los barcos que se acercaban. Su única debilidad era una vena que recorría su cuerpo y transportaba icor, el fluido vital divino. Al igual que en otros sistemas tan avanzados, cuya operación parece indistinguible de la magia, su invencibilidad era solo aparente.

Un día arribó a las costas de Creta el Argo, la embarcación que transportaba a la tripulación de héroes liderada por Jasón, en su viaje de regreso tras robar el Vellocino de Oro. Cuenta una versión del mito que la princesa Medea, quien se había unido a Jasón tras ayudarle a tomar la piel de un carnero mágico, encantó a Talos para que dejara de arrojarles rocas y lo engañó con promesas de inmortalidad para acercarse lo suficiente a su tobillo, único lugar de su cuerpo en el que su debilidad estaba expuesta, y removió el tapón que mantenía el fluido vital en su cuerpo, causándole la muerte.

Así como Talos, los impresionantes servicios de inteligencia artificial que ahora forman parte de la vida cotidiana nacieron con una debilidad intrínseca. Los modelos de lenguaje que impulsan programas como ChatGPT, Gemini y Claude son capaces de realizar una amplia variedad de tareas y de aparentar lo que llamamos inteligencia. Sin embargo, por muy potentes que sean, siguen cometiendo errores y pueden comportarse de manera indeseable. Fueron entrenados con enormes cantidades de contenido de Internet, por lo que pueden proporcionar información problemática y peligrosa. Para reducir ese comportamiento, sus desarrolladores introducen barreras para ajustar las respuestas de los modelos, límites definidos por los humanos que los financian.

“El puñado de personas que están difundiendo esta tecnología por todo el mundo se rigen por una ideología de control (sobre la humanidad) y por la convicción de que las máquinas son, sin excepción, mejores que los seres humanos”, escribió recientemente el economista ganador del Premio Nobel Daron Acemoglu. No es un secreto que los magnates tecnológicos de nuestro tiempo comparten una visión a largo plazo de la humanidad como una especie intergaláctica, en la que los humanos de carne y hueso de este planeta no somos más que un incómodo paso intermedio. Y mientras los “líderes de opinión” hasta ahora parecen despertarse a los riesgos de la aplicación de la inteligencia artificial en campañas electorales, un riesgo aún mayor se cierne sobre la estabilidad de las naciones con la orientación de recursos para desarrollar sistemas aún más poderosos para moldear el futuro, a costa de la sanidad, la educación y el bienestar de los humanos de hoy.

Aún no he podido decidir si somos Talos, engañados con promesas de inmortalidad. A lo mejor somos los cretenses, dormidos bajo el abrigo de una herramienta falible. A lo mejor somos los dos, viviendo en tiempos de cambio e ignorantes de las sorpresas que nos depara el futuro cercano.

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Juan Diego Soler

Por Juan Diego Soler

Doctor en Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto, Canadá. Investigador científico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Viena, Austria. Autor de los libros “Relatos del confín del mundo (y el universo)” y “Lejos de casa”. Escribe sobre ciencia para El Espectador desde 2011.
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Mar(60274)11 de julio de 2026 - 01:58 a. m.
Lo malo es q la utilizan personas sin pensamiento crítico y mucho más cuando quieren volver a una educación religiosa q solo forma gente que desconecta el cerebro, porq le tienen tanto miedo a la muerte q lo único que quieren es q les inventen cuentos para no enfrentar la verdad: que NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, sabe q ocurre despues de muerto. Pero la IA como tal no es la culpable de q el ser humano sea tan cobarde y tan estúpido. Si votaron por ADLE fue por propia estupidez, no a causa de la IA
Mar(60274)10 de julio de 2026 - 08:13 p. m.
Creo que la IA es muy buena si no es manipulada, es decir, es un compendio de información que reune en cuestión de microsegundos lo que uno antes tardabs en reunir días y semanas si se dedicaba a informarse sobre un tema. Tiene las limitaciones normales o sea que puede contener errores o inexactitudes, pero en general es excelente y algo especial es que se puede interacuar con ella en tiempo real. No es un dios, pero tampoco el diablo.
Carlosé Mejía(19865)10 de julio de 2026 - 04:45 p. m.
Los modelos de lenguaje han evolucionado con gran rapidez hacia lo que ya debemos llamar con propiedad Inteligencia Artificial, nada diferente. Los humanos de a pie hemos visto los avances de esas nuevas tecnologías. Del nuevo mundo ya nos beneficiamos todos. Claro que hay errores y que los datos de los cuales se nutre la Inteligencia Artificial aun son deleznables pero ESTAMOS MEJORANDO. Este proceso ya no se detiene...
  • Mar(60274)10 de julio de 2026 - 08:20 p. m.
    A mi también me parece un gran avance y como todo, tiene cualidades y defectos, nada es perfecto.
Atenas (06773)10 de julio de 2026 - 03:54 p. m.
A tan interesante metáfora, Juan Diego, sobre todas las inquietudes q’ despierta la IA, en lo personal afirmo q’ no le tengo pavor ni miedo a la IA. Temo sí q’ los humanos nos echemos sobre las petacas y le dejemos hacer hasta lo más ínfimo. La IA es una maravillosa pluma, pero nosotros somos la mano q’ la lleva. En su uso debemos estar en el punto medio: ni demonizar ni idolatrar; pa eso se necesita cacumen, y ese es justo el riesgo.Con la rev.industrial igual hubo múltiples temores. Atenas
  • Gines de Pasamonte(86371)10 de julio de 2026 - 11:47 p. m.
    Definitivamente, atenitas es el summum de la estupidez, basta leer sus comentaretes. ¡Qué pesar!
  • Duncan Darn(84992)10 de julio de 2026 - 09:48 p. m.
    Jejeje. Y a partir se ahora, en el querido platanal daremos el gran salto educativo con la ministra pastora. Jejeje
  • Atenas (06773)10 de julio de 2026 - 08:31 p. m.
    Definitiva/ este Yines de P…..acotilla, tonto de marca mayor, sí es mucha güe….va, ¿no es, acaso, la pluma una herramienta? Hay q’ hacerle el dibujito a este güe…vetas. Eso le pasa por sus afanes de igualarme sin tener en cuenta una simple y pequeña diferencia: la suya es una mezquina vida de consuetudinario perdedor, o si no de dónde deriva tanto odio y bilis petrista; en cambio, la mía, es una continua serie de sopesar y tomar correctas decisiones, de ahí su envidia .Atenas
  • Gines de Pasamonte(86371)10 de julio de 2026 - 04:11 p. m.
    Jajajajajaja, ¿cacumen? Jajajajaja. ¿IA maravillosa pluma? ¡Ay, Dios mío! IA es una herramienta, abuelita atenitas. Me imagino la desternillada de ayer de Julián López de Mesa Samudio con este “sabio” de coruscante “cacumen”. Definitivamente el monólogo de Penélope te hace desvariar, dog shit. Los lugares comunes son tu fuerte, tontico(a). Mejor date un giro de 180 grados “centígrados” a ver qué sucede. ¡Qué pesar!
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