Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Ryland Grace despierta aterrorizado de su sueño criogénico. Sus compañeros de viaje han muerto. Los recuerdos que podrían indicarle qué hace en una nave espacial a 12 años luz de la Tierra parecen haberse esfumado. Podría tratarse de un náufrago interplanetario cualquiera de no ser por su importante misión. Es el inicio de Proyecto fin del mundo, Project Hail Mary en su idioma original, una nueva superproducción de ciencia ficción que ha conquistado al público alrededor del mundo con una historia vertiginosa y alegre que surge de una sombría premisa: la muerte del sol y el fin de la vida sobre la Tierra.
El fin del mundo, o más exactamente, el final de nuestra especie, ha sido el tema de historias humanas desde tiempos inmemoriales. En años recientes, la serie de videojuegos The Last of Us, y su exitosa adaptación para televisión, contempló los devastadores efectos de un hongo que, tras una mutación favorecida por el calentamiento global, contamina a los humanos y los convierte en criaturas caníbales, acabando con la sociedad como la conocemos. En una línea similar, la saga Exterminio, 28 Years Later en inglés, muestra la humanidad y la barbarie que emergen en una Gran Bretaña devastada por un virus. Estas y otras historias tienen en común el tono lúgubre, que, a pesar de algunas luces, envuelve la posibilidad plausible de que un evento extremo destruya la delicada pátina de orden que llamamos civilización.
Interestelar, la aclamada película de Christopher Nolan, estrenada en 2014, desplaza la acción distópica al espacio, en donde un grupo de astronautas viaja en busca de un nuevo hogar para la humanidad, enfrentada a su extinción debido a tormentas y plagas que amenazan los cultivos en toda la Tierra. Su historia tiene un tono más serio e introspectivo que Armaggedon o Impacto Profundo, la dupla cinematográfica de finales de la década de 1990 sobre la posibilidad (no del todo descabellada) de colisión de un asteroide con la Tierra.
También otorga algo de agencia a los humanos, que no quedan a merced de los efectos climáticos catastróficos tras el (terroríficamente posible) colapso de la circulación en el océano Atlántico Norte, en El día después de mañana (2004), o una (poco creíble) erupción solar que afecta el núcleo de la Tierra, en 2012 (2009). Sin embargo, Interstellar, cuyos efectos visuales y banda sonora la elevan al estatus de catedral de la ciencia ficción, recurre a una poco creíble (pero conmovedora) conexión entre el pasado y el futuro mediada por un agujero negro y el amor entre un padre y una hija para resolver la amenaza que se cierne sobre nuestra especie. Proyecto fin del mundo es distinta en su premisa y mucho más cercana: cuando todo lo demás falla, lo único que nos separa de la hecatombe es nuestro ingenio, curiosidad y persistencia.
La ciencia siempre ha tenido algo de espectáculo. Lo sabía el químico Humphrey David deslumbrando considerables audiencias con sus demostraciones en la Europa de principios del siglo XIX. Lo entendió su discípulo, Michael Faraday, uno de los físicos más brillantes de la historia, que entretenía a niños y adultos con sus experimentos al tiempo que sembraba la semilla de vocaciones científicas que luego dieron frutos en invenciones que mejoraron la calidad de vida de millones. La ciencia es divertida, aunque la narrativa extendida por un ejército de traumatizados por sus clases de colegio y opinadores que la evitan para ocultar su ignorancia diga lo contrario. Eso es lo que nos recuerda Proyecto fin del mundo, al tiempo que divierte, conmueve e inspira. La ciencia no vive escondida entre las paredes de las facultades o los despachos de un ministerio. No es una flor para adornar discursos sino una necesidad humana que se manifiesta espontáneamente. Crece y se conecta con una tradición milenaria a través de lo que enseñan profesores comprometidos en salones de clases y laboratorios en todo el mundo, no porque sea un lujo, sino porque es la herramienta más potente que tiene nuestra especie para soñar con el futuro.
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬
