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8 Sep 2021 - 2:09 a. m.

No me importa Messi

Las noticias sobre Messi de los últimos días son una muestra clara de lo superficial que se ha vuelto el mundo que nos rodea. Si bien es cierto que su cambio de equipo es una noticia en términos deportivos, lo que gira en torno a ese cambio es pura basura mediática. Entre las redes sociales y las ínfulas de muchos futbolistas, el fútbol como deporte se ha convertido en una subcultura de la arrogancia y el exceso que no aporta mucho a la sociedad actual.

El futbolista dejó de ser ese deportista consagrado de los años 60/70 que lo dio todo por tener su momento de gloria en la cancha para dejar furtivos instantes de felicidad en la memoria de los hinchas. El futbolista ha ido dejando de lado la magia del deporte mismo para convertirse en un personaje pseudovirtual, cuyo único fin es ganar la mayor cantidad de plata posible sin importar lo que eso signifique.

Está claro que la gran mayoría de los futbolistas tienen en mente ese tipo de éxito financiero para ayudarles a sus familias y tener algo parecido a un proyecto de vida. Muchos lo han logrado sin hacer tanta alharaca e intentando colocar todo en su justa medida. Pero a tipos como Messi, Neymar, o el mismo James entre otros, la plata y la farándula los sacaron de la esencia misma del fútbol y los convirtió en ídolos de papel.

Los valores que mueven a estos personajes no pueden ser un ejemplo para las generaciones futuras. Messi lo dejó muy claro buscando más dinero del que ya tiene y mostrando un desinterés total por el deporte al apoyar un proyecto hecho a punta de plata y no particularmente de buen fútbol. Y aunque los medios nos quieran vender estupideces como el primer partido de Messi en Francia, es importante que no nos dejemos impresionar por lo “bonito” que se ve todo.

Por fortuna, la otra cara de la moneda la muestran aquellos deportistas cuyas disciplinas no mueven tanta plata como el fútbol. Sucedió con Mariana Pajón y Yuberjén Martínez en la campaña impulsada por Pajón para apoyar económicamente al boxeador luego de su fallido e injusto paso por los juegos olímpicos. Pero si el gesto de Pajón es reconfortante, lo es más la decisión de Yuberjén de compartir la suma recogida con otros integrantes de su equipo.

Esa solidaridad y deseo de apoyar a los demás, la han ido perdiendo esas “vedettes” deportivas que no se han dado cuenta de que con sus sueldos podrían impulsar otras vidas. Y no se trata de crear fundaciones para dejar de pagar impuestos, se trata de ser más responsable con esa sociedad que tanto los adula, y en especial con esos jóvenes que ven en ellos esa persona que desearían ser.

Espero por el bien del fútbol que el proyecto del PSG no funcione y que Messi, un extraordinario jugador de fútbol, recuerde lo que fue algún día. Y aunque pedir esto último es una quimera, no está de más que se empiece a crear una conciencia colectiva en los jóvenes de lo importante que es ver el deporte como algo más que unas fotos en Instagram y unos carros de lujo.

@jfcarrillog

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