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28 Sep 2022 - 11:39 p. m.

Rayar con el delito

El ministro de transporte Guillermo Reyes ha afirmado de manera enfática que no tener SOAT es rayar con el delito. Casi más que eso, no tener los seguros apropiados a la hora de conducir es rayar con la estupidez, pero ese es otro tema. Lo que sorprende (o mejor, no sorprende del todo) es la desfachatez de Reyes para hacer este tipo de menciones, luego de las múltiples críticas y pruebas en su contra por temas de plagio.

Razón tienen los más de 300 profesores universitarios, investigadores, periodistas y escritores, en expresarle a Petro su desacuerdo con el nombramiento de Reyes por su inicuo proceder a la hora de citar fuentes y apropiarse de trabajos que no le corresponden. Al hacerse el loco con esas serias acusaciones, Reyes no raya con el delito, Reyes actúa de manera delictiva. Como bien lo explicó Rodrigo Uprimny “todo plagio es un engaño que afecta la fe pública” y tener un ministro así enloda la utópica discursiva gubernamental de la paz total. Así no se puede construir paz.

Por lo general, los estudiantes y personas que tienden a hacer plagio minimizan el impacto de sus actos con frases como “no es tan grave” o “no me di cuenta”. Primero se hacen los pendejos y no entienden de qué va la cosa, y luego, cuando se ven atrapados, se indignan profundamente con sus detractores y terminan reduciendo todo a algo “personal”. De esta manera buscan en vano echarle tierra a pruebas contundentes y sólidas, crean cortinas de humo para distraer a la opinión pública y se mantienen a flote gracias al apoyo de unos cuantos.

Y así, van pasando por la vida como si esto fuera una nimiedad y como si siempre existiera el beneficio de la duda. Sorprende aún más la flacidez de organizaciones como la Fundación Konrad Adenauer, la cual luego de haber publicado en 2004 un libro de Reyes y enterarse del plagio se limitó a “lamentar profundamente la situación” como lo expone La Silla Vacía.

Imagino que Petro también lamenta la situación, pero no tiene la fuerza para explicarla con claridad y tomar una decisión coherente. No puede ser que sus buenas intenciones de ayudar al país terminen reducidas a banales juegos de floritura y encaje. De nada sirve su discurso en las Naciones Unidas, si no es capaz de tomar este tema con la seriedad suficiente para dar una lección a todos aquellos que siguen creyendo que hacer trampa sí vale y que eso no tiene ninguna importancia.

¿Eso es lo que nos espera de un gobierno que ha sembrado una pequeña esperanza en muchos colombianos?

Si la cosa va por esa línea, terminaremos reducidos a lo mismo de siempre, y todos los que se han quejado de este gobierno podrían llegar a tener algo de razón. Una cosa es que Petro confíe plenamente en las “capacidades” intelectuales y éticas del señor Reyes, hombre probo en manejo de fuentes, y decida en privado darle la confianza para que escriba sus discursos, y otra nombrarlo en un ministerio desafiando aquello que parece irrefutable. Y es que no creo que personas como Rodrigo Uprimny y Daniel Coronell se pongan a jugar con un tema como este, y menos a lanzar argumentos sin sustento.

Es hora de parar con esos doctorcitos de tres pesos, cuya mala fe termina no solo carcomiendo el sistema, sino dejando precedentes nefastos en la juventud colombiana. Esa juventud a la cual paradójicamente se pretende ayudar a través de la educación y el trabajo honesto. Y si tanto Reyes como Petro creen que no hay plagio, entonces que lo demuestren ya antes de que sea demasiado tarde. La confianza de muchos en este gobierno pende de un hilo y los buitres políticos de siempre están muy pendientes de cualquier paso en falso para dejarlo en ridículo.

@jfcarrillog

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