13 Oct 2021 - 4:15 a. m.

Una verdadera lección

Rhys Porter, un niño de 13 años aficionado del equipo de fútbol Fulham en Inglaterra, fue víctima de matoneo en redes sociales tras subir un video en el que aparecía como arquero en una cancha de fútbol. La razón principal de las burlas era que no podía atajar de pie como consecuencia de la parálisis cerebral que padece. La única intención del niño y de su familia era compartir su pasión por este deporte y su club, y por motivos estrictamente relacionados con lo estúpidos y crueles que podemos ser los seres humanos, Rhys terminó crucificado sin razón alguna.

Por fortuna, al enterarse de lo sucedido, el Fulham reaccionó y no solo lo invitó a sus instalaciones, sino que además los jugadores celebraron el gol del domingo pasado con él. Pero el homenaje no terminó ahí. El Fulham decidió incluir a Rhys en su equipo oficial como parte de sus porteros. Esa fue su manera de enviar un mensaje contundente a ese universo perverso de las redes sociales y del matoneo.

Por desgracia, lo sucedido con Rhys no es una sorpresa. Situaciones como éstas ocurren todos los días en diferentes contextos y lo que visibilizan las redes sociales es solo la punta del iceberg. Para completar, resulta excepcional que este tipo de historias tengan un final feliz. Por lo general, como se ha visto en nuestro país, el matoneo de niños y jóvenes puede terminar en suicidio.

Es por este motivo que el gesto del Fulham ha sido tan aplaudido. En un presente como este donde muchos futbolistas profesionales se han convertido en una superficial extensión de las redes sociales, este equipo de fútbol nos está dando una verdadera lección. Y la lección no es solo para los autores del matoneo, la lección es para toda una sociedad desarraigada, la cual en muchas ocasiones no sabe lo que es respetar al otro, ponerse en sus zapatos, y darle a los demás un poco de bondad.

El poder de esa bondad lo resume muy bien el psicólogo Jamil Zaki en su libro La guerra por la bondad. Construir empatía en un mundo fracturado. Al exponer cómo la empatía no es un rasgo fijo, sino una habilidad que puede fortalecerse, Zaki demuestra que aún es posible mejorar nuestros comportamientos y no caer en esos poco ingeniosos y peligrosos juegos llenos de odio. Se trata de ver la bondad más allá de lo que diga cualquier credo religioso; de una verdadera manera de ver la vida; de esforzarse por entender, respetar y promover la diversidad del otro protegiendo sus particularidades.

Lo que hizo el Fulham es un oasis en medio de la violencia que se vive en el mundo del fútbol. También simboliza un acto pedagógico que podría ser replicado en otros contextos y que ofrece una verdadera reparación a las víctimas de matoneo. Haberle abierto sus puertas a Rhys, incluirlo en su plantilla, ir a abrazarlo después del gol, es dejar muy claro que el equipo y sus dirigentes no están dispuesto a aceptar ese tipo de maltratos.

Detrás de estos gestos se esconden unos lineamientos muy claros sobre el valor de la vida que bien podrían ser replicados en toda la sociedad. Solo de esta manera es posible construir paz y seguir creyendo en ella. Casos como este son verdaderos ejemplos de educación para la paz y los docentes deberían hacerlos visibles en el aula de clase como parte de la filosofía educativa. Soy consciente de que suena muy bonito en palabras y que parece lejos de la realidad. Pues en este caso no fue así: lo bonito se hizo visible y seguramente Rhys pasó de ser un niño matoneado a un niño feliz.

@jfcarrillog

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