Publicidad

¿Valor o imprudencia?

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Juan Felipe Carrillo Gáfaro
26 de febrero de 2026 - 05:22 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Lindsey Vonn, laureada deportista olímpica, se lanza a la pista sin titubeo alguno. No importa si tiene una prótesis parcial en una de sus rodillas o si el ligamento cruzado anterior de su otra rodilla está roto, Vonn se lanza contra todo pronóstico para subir de nuevo a ese anhelado podio. La esquiadora lo venía anunciando y reconfirmó su participación en los olímpicos pese a la lesión del ligamento apenas un par de días atrás. Durante la conferencia de prensa previa al evento y los días anteriores a la carrera, Vonn saca fuerzas y justificaciones para asumir el reto: que se puede bajar a más de 130 km/h sin el ligamento, que una rodillera puede equilibrar la fuerza, que siempre ha sido una luchadora y que no es hora de bajar los brazos. Así, con toda la adrenalina en su punto más alto y transcurridos 13 segundos de la carrera, Vonn cae de manera estrepitosa y debe ser rescatada de igual forma por un helicóptero que la saca en camilla frente a un público enmudecido y lógicamente preocupado por el devenir de la atleta.

Tras cuatro operaciones en una de sus piernas a causa de lo que parece haber sido una fractura muy seria, Vonn reaparece en redes sociales y algunos medios para manifestar que no se arrepiente de haberlo intentado y que lo volvería a hacer. Con una fuerza mental que parece irreal, Vonn se enorgullece de su esfuerzo expresando que se recuperará, que la vida sigue y que estos accidentes hacen parte de ese deporte. De hecho, parece que aproximadamente una tercera parte de estos deportistas sufren una lesión grave en su carrera, la cual los acerca al final de la misma más rápido de lo deseado. En esta ocasión y pese a que Vonn siempre logró recuperarse de múltiples accidentes en otros tiempos, su carrera parece haber llegado a su fin después de esos 13 segundos. Hoy se habla de operaciones adicionales en la misma pierna y de un proceso de recuperación largo y tendido.

A lo mejor esta historia no tendría nada de relevante si no se tratara de una atleta tan conocida en el medio como Vonn y si su participación en esa carrera no hubiera sido tan mediatizada. A lo mejor no se hablaría tanto de su caída si no se hubiera lanzado a esa pista con la rodilla lesionada. A lo mejor esto no habría trascendido si Vonn no hubiese hecho hincapié en participar con la lesión y en cómo siempre se puede llegar más lejos. Muy seguramente donde Vonn llegue a ganar esa prueba o incluso llegue solo a terminar la carrera, hoy sería más que una heroína y su pericia deportiva sería mundialmente aclamada. Sin embargo, nada de esto se dio y pese a todo lo expresado después del accidente, la única competencia de Vonn hoy en día es su recuperación.

Después de seguir de cerca esta calamidad, me cuestiono sobre si la decisión de Vonn fue valiente o imprudente. Mi intención no es dar una respuesta a este cuestionamiento y mucho menos juzgar a Vonn. Mi intención es abrir un espacio para reflexionar sobre ciertos límites y si los deportistas y sus equipos tienen la responsabilidad de cuidar el cuerpo y la mente antes de competir a cualquier precio. Simone Biles ha intentado luchar por esa salud mental de los deportistas para que aprendan a entender hasta dónde llegan esos límites.

Y es que si Vonn es libre de tomar la decisión de competir y de poner su cuerpo a prueba, porque en el fondo es la única que sabe cómo se siente, su equipo médico es quizás responsable de analizar hasta dónde puede hacerlo. A lo mejor el hecho de que el ligamento roto no sea un impedimento total para lanzarse cuesta abajo, no significa que la atleta tenga toda la seguridad mental requerida para hacerlo. Una cosa parece clara: pareciera que la presión ejercida por patrocinadores, técnicos y el mismo público no favorece la vida de los deportistas y los invita a exponerse más de la cuenta.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.