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Del discurso al hecho hay un trecho

Juan Manuel Ospina

10 de septiembre de 2015 - 10:03 a. m.

Tsipras en Grecia y Podemos en España, son ejemplos claros de que una cosa es echar discursos y otra bien distinta es gobernar.

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Parecería que la estrategia fuera de radicalidad para ganar los votos y luego, al momento de gobernar, de centralidad y moderación ¿Implica ello que no se trata de un cambio de objetivos sino de la estrategia y del calendario para lograrlos? ¿Es un vulgar acto de oportunismo y de doble moral política, o de inmaduro idealismo, o más bien, uno de responsabilidad y sensatez? El debate queda abierto. Pienso que es más de lo segundo, pues no hay mejor maestra que la realidad; es simplemente inconciencia, vanidad o ignorancia pretender que ésta se puede obviar por la simple voluntad de un gobernante que se siente todopoderoso, mesiánico - salvador del mundo y garante de la felicidad ajena-, aunque cuente con el apoyo o la refrendación popular como en Grecia.

Tsipras en una movida política arriesgada, como son todas las de “alta política” donde a veces hay que jugarse la cabeza, evaluó la situación, con sus posibilidades y desafíos, entendió que si bien había perdido la batalla aún no había perdido la guerra, y que para seguir tenía que reacomodar su estrategia y sus aliados, renovar el mandato ciudadano, para seguir avanzando por un camino sin duda culebrero pero sin otras alternativas. El escenario ya no reclama los desafíos y el radicalismo de la primera hora, que en su momento fueron útiles para dar a conocer la verdad de la situación griega y la exasperación de sus gentes, a la par que develar la encrucijada en que se encuentra la Unión Europea. Un logro importante de la acción del gobierno griego, es haber desnudado esas contradicciones, hoy agravadas por la crisis humanitaria de los cientos de miles buscadores de asilo o al menos de un acomodo seguro, que llegan a sus costas y cruzan sus fronteras, que opera como otro factor catalizador de la necesidad de reformas inmediatas. Ese río revuelto puede serla propicio a los intereses griegos, en la medida en que su caso podría marcar el inicio del cambio del rumbo comunitario.

Como resultado de la puja y debates de estos meses, hay más conciencia en el pueblo griego de la necesidad de un gobierno que le de confianza de ser serio y jugado por el país. Desean y necesitan un gobernante que sin acabar con mucho de lo bueno de la vida de los griegos, si tenga claro que urgen medidas de fondo para adecuar las políticas y quereres ciudadanos a las posibilidades reales del país. Tsipras podría ser el líder que cumple con esas condiciones.

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En la medida en que evoluciona la situación griega y aumentan sus expectativas de llegar a ser gobierno, Podemos en España abandona su discurso preelectoral radical: abandono del chavismo como su referente político, alianzas con el Partido Socialista para gobernar y, según informaciones recientes, asesoría de Picketty, el economista francés de corte neokeynesiano, que hace un año se hizo mediáticamente popular con su éxito editorial Capital. Algo va de Chaves a Keynes. Donde nada cambia, como si se estuviera en una campaña permanente con una economía desfalleciente es en la Venezuela de Maduro. Averigüe por él en la frontera.

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