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Grecia la víctima de un terrible error

Juan Manuel Ospina

01 de julio de 2015 - 11:34 p. m.

Paul Krugman conocido economista neokeynesiano y premio Nobel, califica la creación precipitada del euro como un terrible error. No hay que ser muy avisado para entender que una moneda común que no se asiente sólidamente en una política fiscal y financiera igualmente común, es como un edificio sin fundaciones, especie de “casa en el aire”; se sabía pero nada se hizo.

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Solo ahora es ineludible enfrentar la falla estructural del euro, cuando Grecia encara un pelotón de fusilamiento conformado por el sistema financiero privado y la eurotecnocracia financiera y económica – “la dictadura de Bruselas” –, que cada día recibe más críticas por actuar por encima de las realidades y de los actores políticos de las 26 naciones miembros de la Unión Europea (UE).

La segunda afirmación para entender el verdadero significado de la situación griega, la expresó claramente el Primer Ministro Tsipras: “Europa sin democracia, es una Europa sin identidad ni sentido”. Los griegos se sienten europeos, son europeos, pero reclaman un trato de respeto; no están dispuestos a servir como escarmiento para los otros países de la Unión, como cuenta el exprimer ministro Papandreou que en 2010, cuando empezaba el via crucis griego, le contestó Ángela Merkel a su solicitud de un ajuste económico menos duro: “tiene que doler para que nadie más vaya a querer esto”; para que se porten bien.

Indudablemente hay una enorme responsabilidad de anteriores gobiernos helenos, hasta el extremo de las mentiras del exprimer ministro Caramanlis a la UE, sobre la realidad del déficit y del monto de la deuda de su país; a pesar de inconsistencias y dudas sobre las cifras, primó el gran interés, especialmente de los bancos alemanes, en su ingreso a la Unión; de inmediato empezaron a facilitarle al nuevo adherente, crédito abundante en condiciones laxas; entre otras, para la compra de productos europeos, donde se destacan equipos militares alemanes. De entrada entonces, las responsabilidades respecto al origen de la actual crisis, se presentan compartidas entre deudor y acreedores.

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La situación griega no es comparable a la española, dada la debilidad estructural de su economía; cinco años de ajuste draconiano durante los cuales recortó repetidamente el gasto público – la nómina oficial se disminuyó en la cuarta parte – y redujo el monto de las pensiones, no mejoraron y antes empeoraron la situación: hoy la deuda equivale al 175% del PIB y una cuarta parte de su población está por debajo de la línea de pobreza. La razón de ello, según Krugman y Joseph Stiglitz, otro premio Nobel, es que “el euro atrapó a la economía griega en una camisa de fuerza”; un déficit fiscal puede corregirse sin deprimir la actividad económica, devaluando la moneda nacional para generar un superávit comercial, como sucedió con la cesación de pagos argentina; pero Grecia no lo puede hacer porque su moneda, el dracma, fue reemplazada por la moneda europea.

Si la realidad actual y el futuro son complicados para Grecia, no lo son menos para la UE. En ambos casos la situación se dejó avanzar en demasía y no se tomaron oportunamente los correctivos necesarios ¿Sobrevivirá el euro? Seguramente sí, pero necesita que se complete la integración y coordinación fiscal y financiera entre los países miembros, para que sea una moneda que refleje realidades económicas consolidadas y no decisiones, más políticas que realistas. Lo de Grecia es un campanazo de alarma. En segundo lugar, ¿cuál es el futuro de la Unión Europea? La respuesta parte de redefinir dónde se asienta el poder real de la UE ¿en los ciudadanos y gobiernos de sus países miembros o en los acuerdos tácitos entre la tecnocracia de Bruselas y Frankfort (sede del Banco Central Europeo) y la poderosa banca privada, con la cual los gobiernos suelen tener compromisos que no necesariamente atienden el sentido profundo del ser europeo que, lo recuerda Tsipras, es la democracia y más hablando de su cuna, Grecia. Los ingleses miran y piensan en su referendo sobre Europa. 

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