Publicidad

Ni Santistas ni Uribistas

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Juan Manuel Ospina
23 de octubre de 2014 - 02:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El que no está conmigo está contra mí; una mala herencia de la confrontación armada que nos dividió en dos bandos irreconciliables, reforzada por la mentalidad mafiosa que se impuso y que exige lealtad a muerte, sin titubeos ni matices.

Ese espíritu maniqueo lo alimenta el combate híper personalizado entre el Presidente Santos y el expresidente Uribe, que radicaliza a la opinión a la par que empobrece y distorsiona el análisis de la realidad. El Presidente, que constitucionalmente concentra todo el poder, asumió el papel de comandante de uno de los bandos enfrentados.

El comienzo del segundo tiempo Santista está marcado por la lentitud del ajuste burocrático, tal vez por la dificultad para atender el cúmulo de compromisos nacidos de los acuerdos y promesas que exigió la reelección presidencial. En circunstancias como esas aflora con fuerza “el que no está conmigo está contra mí”. Expresión de ello es el forcejeo que en este año electoral se ha dado tanto al interior del Partido Conservador como ahora en su relación con el Presidente. El debate no es sobre si oponerse o apoyar al gobierno, sino en cómo sería ese apoyo, si incondicional o como un socio político responsable al cual se le respeta su autonomía como partido.

El camino a seguir no está en los extremos: ni oposición cerrada en donde el Partido Conservador se confundiría con el Centro Democrático Uribista, que terminaría por absorberlo; ni tampoco un apoyo cerrado y acrítico al gobierno, que reduciría la colectividad a la condición de bancada para garantizar los votos en el Congreso, que podría tener utilidad individual para la reelección de dentro de cuatro años, pero que terminaría por dejar al partido desdibujado frente a los ciudadanos y condenado a ver disminuir sus su presencia en el Congreso. Es decir, reducido a la condición de perdedor en todos los frentes.

El camino a seguir no es fácil, pero es realista y el único con futuro. Se parte de reconocer los puntos de coincidencia con el gobierno Santos, empezando por la solución política del conflicto armado, bandera y compromiso concreto y no simplemente discursivo del conservatismo por más de tres décadas. El Partido no puede acolitar el cerril antisantismo del ex Presidente Uribe, que sería caer en el juego de la polarización artificial existente, dañina a morir.

Es necesario y especialmente de cara a las elecciones regionales del 2015, avanzar en planteamientos concretos que respondan a las aspiraciones de un país harto de la polarización y ávido de ser tenido en cuenta, escuchado. Un Partido serio y responsable que estudia y propone soluciones al reclamo ciudadano y a los intereses de un país sometido a un fuerte proceso de cambio, ahora y en el cercano futuro, con o sin acuerdos de La Habana.

En la Convención de Marzo pasado, se expresó esa voluntad de volver a tener un partido abierto a los ciudadanos, sean o no militantes, y con propuestas en la línea de lo mencionado. La semana pasada en San Andrés y bajo la inspiración de su joven y dinámico presidente, David Barguil, se realizó una reunión de congresistas y de asesores para organizar la estrategia y el programa a desarrollar para las elecciones del año venidero. Una estrategia que reclama continuidad y que debe sustentarse en una vocación de convocar y de ampliar el ámbito de acción y de presencia; de sumar y no de restar; de mirar hacia adelante y no de pasar cuentas de cobro; de entender que lo que se haga y el cómo se haga en el 2015, depende de los pasos que se den hoy. Ni santistas ni uribistas; conservadores. Ni gobiernistas entregados ni opositores energúmenos; actores políticos responsables, propositivos e independientes.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.