En esta última columna del año, quiero destacar las complejidades pero también las posibilidades que se han ido acumulando en los últimos tiempos, especialmente en el año que termina, tanto en la escena nacional como en la internacional, y que nos permite augurar un 2017 intenso y bien complejo, durante el cual posiblemente se marcarán rumbos que tendrán repercusiones en los años venideros.
Estamos en medio de una gran crisis, que inclusive algunos han caracterizado de civilización, frente a la cual todos en nuestra condición de seres humanos y de ciudadanos, tenemos la necesidad, diría que la obligación de no desentendernos de lo que sucede, y de hacer el esfuerzo por comprender ésta realidad, yendo más allá de los discursos distorsionadores que se han literalmente tomado a la mayoría de los medios de comunicación, constituyéndose en un verdadero cáncer para las redes sociales.
Digo lo anterior, porque estas semanas de finales y comienzos de año son propicias para hacer balances individuales de realizaciones y sobre todo, de perspectivas de futuro. Es la oportunidad de ponerle sordina a tanta algarabía exterior, y buscar oír esa voz interior que todos tenemos, hoy silenciada por ese estéril bullicio. Es a ella a la que debemos atender finalmente.
Me atrevo a sugerirles queridos lectores, dos documentos cortos que podrían serles útiles para reflexionar libre y serenamente sobre nuestra realidad y su devenir, cuyo eje pasa por el tema de la paz, de la cual se ha hablado en una y otra dirección hasta el abuso. Confío en que les ayude a despejar la mente, y a encontrar nuevos horizontes de análisis, que trasciendan los asfixiantes y estériles límites impuestos por esa lucha de perros y gatos entre los supuestos amigos y enemigos de la paz colombiana. Son ellos: “El día de la ciudadanía”, un ensayo publicado por William Ospina el pasado 17 de Diciembre en El Espectador; y “En 2016 se firmó el Acuerdo de paz, ¿se cumplirá en 2017?” de Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Humanidades de EAFIT, en el portal Razón Pública.
No me resta sino desearles una feliz navidad y muchas energías para enfrentar los desafíos del 2017.