Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Agua dulce y cambio de valores

Juan Pablo Ruiz Soto

27 de mayo de 2008 - 08:00 p. m.

VIVENCIAS COTIDIANAS Y LA EVIdencia científica del cambio climático hacen que la conciencia ambiental y la valoración de los ecosistemas naturales esté cambiando de manera rápida en todo el mundo. Un indicador es que el cambio climático y su relación con el bienestar humano ha sido parte de la agenda en todas las reuniones internacionales recientes.

PUBLICIDAD

En el ámbito nacional, un caso que exige cambio de valores es lo que ocurre con los humedales de las zonas andinas, que sistemáticamente fueron destruidos y transformados para ocupación urbana o para la producción ganadera, despreciando su valor ecológico. Un ejemplo crítico que sintetiza la rápida pero aún insuficiente evolución histórica en la valoración económica del agua dulce y su importancia para la vida humana, es el caso de la laguna de Fúquene. En el año 1934 la laguna de Fúquene tenía una superficie de 10.000 has, y el gobierno en asocio con algunos ganaderos profundizó el río Suárez para drenarla y reducir su superficie a 3.000 has.

El propósito era “aprovechar” esas tierras que, según el criterio de la época, perdían en su potencial ganadero por estar o ser inundables. Los pantanos se veían como criaderos de mosquitos. Eran otros tiempos, hoy se considera como indicador de desarrollo la disponibilidad de agua dulce, y es recurso escaso y muy valorado. En algunos lugares se paga el servicio ambiental por la conservación de la biodiversidad, y uno de los sectores productivos de más acelerado crecimiento en varios países es el relacionado con el ecoturismo. Internacionalmente se está valorando y empieza a pagarse por los servicios ambientales asociados a los ecosistemas naturales.

Volviendo a Fúquene, las amenazas contra la laguna continúan. Una vez creada la CAR en 1964, esta entidad construyó en apoyo a los ganaderos varios canales de drenaje que seguían robando espacio al espejo de agua. De cuando en cuando la naturaleza reacciona y la laguna busca recuperar su tamaño original. En el 2006, la laguna inundó bastas porciones de tierras ocupadas por la ganadería, y los terratenientes presionaron por un CONPES sobre Fúquene. Para ese entonces, los pescadores y los usuarios del agua, que incluye a la población de Chiquinquirá, presionaron por que no se siguiera desecando la laguna y se acordó la construcción de un canal perimetral que la protege de los finqueros y a los finqueros de la laguna. Se acordó respetar que el espejo de agua tuviese una superficie no menor de 3000 has, y se declaró la zona de propiedad e interés publico.

En reciente visita a la zona, se presentaron los argumentos para incluir Fúquene y su área de influencia en un proyecto del Fondo para el Medio Ambiente Global, que apoyará al sector ganadero en el establecimiento de sistemas silvopastoriles para relacionar a las vacas con los árboles, bien sea como alimento o como sombrío. Eso de praderas como mesas de billar verdes y sin árboles debe desaparecer en un futuro próximo, pues está probado en un proyecto regional del Banco Mundial ejecutado por Cipav, CATIE y Nitlaplan en Colombia, Costa Rica y Nicaragua, que asociar árboles a la producción ganadera mejora la productividad en el hato, conserva los recursos naturales, recupera la presencia de biodiversidad y es una importante estrategia de prevención al cambio climático, pues las raíces de los árboles al ser mas profundas que las de pasto, tienen mayor capacidad de resistir climas extremos asociados al cambio climático.

Read more!
Read more!

Estos sistemas si son adoptados por los ganaderos en Fúquene, además de beneficiarles al conservar la humedad y el nivel freático que beneficia sus pastos, harán una gran contribución a la conservación de la biodiversidad, que según la Fundación Humedales se manifiesta, entre otras cosas, por más de 120 especies de pájaros observados en la laguna y sus alrededores, convirtiendo a este complejo de humedales en el más importante de todos los Andes en el norte de Suramérica. Tenemos que armonizar producción y conservación si queremos mejorar y hacer sostenible la calidad de vida, vamos a ver qué se logra en Fúquene.

* El autor es economista con especialidad en manejo de recursos naturales en el Banco Mundial. Los puntos de vista aquí expresados son del autor, no representan ni pueden atribuirse a la entidad para la cual trabaja.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.