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Amazonia, destrucción con complicidad gubernamental

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Juan Pablo Ruiz Soto
17 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
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El documento gráfico que nos presentaron María Jimena Duzán y Rodrigo Botero, titulado “La agonía de la Amazonia en vivo”, muestra lo que el Gobierno parece no haber visto o, según el decir popular, “lo que ha visto y de lo que es cómplice”. Es urgente pasar del bla, bla, bla a la acción efectiva, eficiente y justa para detener la destrucción.

El campesino colono que tumbaba selva para producir comida y sobrevivir no es hoy el gran protagonista de la deforestación, tampoco lo es la reforma rural integral comprometida en el Acuerdo de Paz. Hoy el gran protagonista es el especulador predial, grandes capitales, inversionistas que, con recursos de diverso origen, contratan jornaleros a quienes proveen de motosierras para que vayan a tumbar monte. Les pagan por hectárea tumbada, quemada y con semillas de pasto esparcidas. Así se apropian del territorio.

Que si son disidencias, Eln, narcotraficantes, paramilitares, inversionistas nacionales y extranjeros, todos juntos o cada uno por aparte, los que deforestan, no sabemos. Pero el Gobierno sí debe saberlo y su obligación es impedirlo.

El Gobierno tiene las herramientas para detectar a tiempo cuándo se está construyendo una carretera ilegal, cuándo se está tumbando una hectárea o de qué material son las casas de los jornaleros a sueldo que están talando el bosque. Por imagen satelital se sabe cuándo se tumban grandes áreas (septiembre, octubre y noviembre), terrenos que luego, cuando entra el verano (febrero y marzo), se queman. La imagen satelital es suficiente para llegar al punto, detener la tala y sacar al jornalero del área, pero esto es solo parte de la solución. El jornalero es un trabajador, el delincuente es otro.

No es cuestión de recoger la vaquita y el ternero de don Luis o don Jairo. Los hatos están pastando en grandes haciendas, muy bien cercadas, en lugares de “zonas de reserva forestal”. Si las autoridades retiran los grandes hatos y se los “llevan al coso”, pronto vendrá la revegetalización y el Gobierno puede contratar a los jornaleros para apoyarla, no solo en las zonas recién quemadas, sino también en las grandes haciendas ganaderas establecidas hace años en áreas que legalmente son zona de reserva forestal, en las que quedan muy pocos árboles y donde uno se entera de que el terreno es reserva forestal por los mapas, no por la estructura actual del paisaje.

El Gobierno debe dejar de ser alcahuete y está obligado a identificar quién está financiando la deforestación. Ese inversionista deforestador es un delincuente que está empobreciendo al país al destruir nuestro capital natural. No queremos que el año entrante se repita el video, mostrando nuevas quemas y hatos ganaderos que avanzan siguiendo trochas que luego se convierten en carreteras y estimulan la valorización predial, apropiada por el inversionista. El Gobierno debe avisar ¡y cumplir! que no realizará más titulación individual en la Amazonia. Al inversionista hay que pararlo, hoy no se le detiene, se alimenta la expectativa de titulación individual, se le apoya construyendo carreteras y luego titulando la tierra. ¡El Estado es cómplice!

Si queremos cumplir con la reforma rural integral se debe buscar una fórmula acordada con las comunidades para realizar entrega de áreas en concesiones de uso. De manera responsable, garantizando una cobertura boscosa mínimo del 60 % so pena de perder la concesión, se otorgarían espacios para producción sostenible a organizaciones campesinas.

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Jesus(25812)19 de marzo de 2021 - 03:55 p. m.
Ud le está pidiendo acción a un gobierno comprometido con los grupos interesado en desforestar, llámese fedegan, sarmiento angulo, grandes capital o como se llamen. Como en muchas cosas el gobierno dice una cosa y por el sótano hace todo lo contrario
Julio(87145)18 de marzo de 2021 - 02:14 a. m.
Pierde su tiempo esperando seriedad y sensatez de parte del gobierno. Usted debe elaborar su reflexión pensando en las comunidades nacionales y sensibles así como en entidades y gobiernos internacionales serios para poner la denuncia. De otra manera, usted esperanzado en quien es cómplice del daño, no va a llegar a ningún lado y, por el contrario, quedará más decepcionado.
Raquel(46037)17 de marzo de 2021 - 10:39 p. m.
El compromiso de los 180 millones de árboles deben ser de pinos a las empresas madereras. Porque de selva no se ha restituído nada, todo lo contrario. Este nefasto presidente y su gobierno son los campeones de la mentira, el descaro, la ineptitud y el desprecio hacia toda la ciudadanía y el país.
Flor(3922)17 de marzo de 2021 - 08:46 p. m.
Dique se comprometió, en foros internacionales, a sembrar 180 millones de árboles. Cuántos habrá sembrado y, cuántos de ellos, para repoblar el bosque arrasado del Amazonas?
Harold(32718)17 de marzo de 2021 - 04:13 p. m.
Qué desastre!!! Con la mirada cómplice de los gobiernos territoriales también. En el oriente antioqueño, apenas otro ejemplo, las tierras rurales se están aniquilando al paso de los especuladores prediales que aplanan, hacen terrazas y lotean para vender a precios exorbitantes. Y tienen todos los permisos de las administraciones municipales...
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