La transición energética tiene como propósito disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y para ello hay que reducir el consumo de combustibles fósiles. Los candidatos a la Presidencia se han concentrado en debatir sobre la oferta, si extraer o no hidrocarburos, y poco han dicho sobre cómo disminuir la demanda de combustibles fósiles que día a día sube en nuestro país.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
La transición energética avanza cuando se consume menos energía proveniente de combustibles fósiles, se sustituyen los hidrocarburos por fuentes alternativas que emiten menos o que no emiten GEI y cuando se ajustan hábitos de vida, bajando el consumo de energía.
En Colombia hacemos bulla diciendo que están entrando buses y vehículos eléctricos o híbridos, lo que está bien. Lo malo es que todos los días aumenta el consumo de gasolina y diésel, pues constantemente está creciendo la cantidad de camiones, buses, autos y motos que usan estos combustibles. En el corto y mediano plazo el consumo de combustibles fósiles seguirá creciendo, agudizando la crisis climática y afectando la salud por empeoramiento de la calidad del aire en las ciudades. En Colombia hay 150 autos por cada 1.000 habitantes, mientras que en Estados Unidos hay cerca de 700 por cada 1.000. El sueño de todas las familias es tener uno, por ello en el país, cuando entran carros nuevos, casi todos de gasolina, crece casi en el mismo número el parque automotor, pues la mayor parte de carros siguen en circulación. El usado cambia de manos, pero sigue funcionando. En Estados Unidos y Europa el nivel de reposición es mucho más alto, el parque automotor crece muy lentamente y se renueva con unos menos contaminantes.
Si disminuimos la oferta nacional de combustibles fósiles sin reducir su demanda, terminaremos importando, a altos precios, el faltante. Focalicemos la acción en bajar la demanda nacional mediante incentivos a la sustitución y simultáneamente reducir nuestra dependencia económica del petróleo, gas y carbón, sin contraer la oferta. El reto está en cómo invertimos los excedentes, que en el corto plazo se seguirán generando, de las exportaciones de hidrocarburos.
Sin embargo, no debemos confundir prioridades. En Estados Unidos, Europa y China las principales fuentes de emisiones son la generación de energía y el consumo de energía fósil en transportes, que aportan entre el 65 y el 77 % del total de las emisiones, por ello el énfasis para mitigar la crisis climática está en esos dos sectores. En Colombia, al igual que en todo el mundo, debemos avanzar con sentido de urgencia en descarbonizar la economía, modificar la matriz energética y erradicar la dependencia económica de la producción de petróleo, gas y carbón. Pero, dado que nuestra matriz de generación de GEI es muy distinta a la de los países industrializados, las medidas más efectivas y eficientes son otras.
Recordemos que el sector de agricultura, ganadería y cambio de uso del suelo con quema del bosque (AFOLU, por sus siglas en inglés) genera en Colombia el 59 % del total de emisiones de GEI, y energía y transporte aportan el 20 %. Esto, según un informe detallado y muy completo, elaborado bajo la coordinación técnica de Fundación Natura (2022) y presentado por Colombia a Naciones Unidas. Nuestra prioridad para contribuir en la disminución de emisiones de GEI y avanzar por la senda de la descarbonización está en detener la deforestación e impulsar la reconversión productiva en la ganadería.