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Crecimiento y transición energética, ¿cómo?

Juan Pablo Ruiz Soto

08 de junio de 2022 - 12:30 a. m.

“¿Qué propone para disminuir la demanda de combustibles fósiles en Colombia?”. Esta fue la reacción de algunos lectores a mi columna “Candidatos: ¡transición energética y disminuir la demanda!”. La respuesta no es fácil, pues en el país está aumentando la demanda interna de gasolina y diésel, y la transición energética solo avanza si consumimos menos energía proveniente de combustibles fósiles.

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La demanda de medios privados de transporte sube y el parque automotor seguirá creciendo en los próximos años. Es poco probable que ese alto porcentaje de la población colombiana que no tiene transporte privado renuncie al sueño familiar de disponer de un medio privado de transporte. La opción factible es que parte de los propietarios de carros de gasolina disminuyan su uso, bien sea porque usarlo cueste mucho más o porque se ofrezcan alternativas de desplazamiento que sean buenos sustitutos. Trenes, buses y metros son indispensables.

La alternativa obvia al transporte privado es mejorar la oferta y calidad del transporte público. Esto exige mayor cobertura, seguridad y velocidad en el desplazamiento. Aun así, llevará años reducir el uso el transporte privado. Sin embargo, es la alternativa prioritaria a la que deben apuntar todos los gobiernos.

Complementario es impulsar y facilitar el uso seguro de la bicicleta. Hay avances y resultados en las grandes ciudades, empezando por Bogotá, donde el caos de la movilidad ha llevado a que muchos opten por la bicicleta, que resulta menos segura, pero más rápida que el carro.

Otra medida que ya existe y se debe consolidar es que autos híbridos y eléctricos paguen menos impuestos y no tengan pico y placa. Una idea que se puede imponer con relativa facilidad es que los autos privados, para circular en las ciudades, paguen un impuesto que aumente de manera geométrica según las emisiones del vehículo. Las emisiones tienen relación con la cilindrada del automóvil y su eficiencia en términos de desplazamiento por litro de combustible. Como ejemplo, se podría proponer que un carro con motor de menos de 1.500 cc pague la mitad del impuesto de rodamiento que uno entre 1.501 y 2.500, una cuarta parte que uno entre 2.501 y 3.500, y así sucesivamente. Desde luego, los buses y los camiones de carga y reparto en las ciudades y los autos en el campo y pequeños poblados deben tener impuestos menores.

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Un tema clave son las motocicletas, primer medio privado y motorizado de los más pobres y el que más está creciendo en Colombia. La propuesta es aprobar una ley para que en tres años solo puedan ingresar al mercado motocicletas con motores eléctricos y poner limitaciones progresivamente al uso de las de gasolina, bien sea por pico y placa o por impuestos diferenciados. Un hecho positivo es que estas motocicletas pueden ser producción nacional.

No logramos nada si las motos y los carros eléctricos se cargan con energía generada en termoeléctricas a carbón. La expansión del sistema eléctrico debe ser con fuentes renovables de energía e impulsando el uso de paneles solares en casas y edificios. Así se apoya el autoabastecimiento y disminuyen los costos para el consumidor.

Las medidas propuestas desaceleran el crecimiento de la demanda de energía fósil, pero no son suficientes. Es necesario adoptar medidas adicionales, algo que el próximo presidente seguramente no hará, como suspender los subsidios a la gasolina, es decir, duplicar o triplicar su precio actual.

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