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21 Sep 2022 - 5:30 a. m.

Gasolina, incremento sin descarbonización

La coyuntura del incremento en el precio de la gasolina y el énfasis del Gobierno del Pacto Histórico de poner como punto principal de la agenda ambiental la transición energética generan confusión. El necesario incremento en el precio de los combustibles poco y nada tiene que ver con la aplicación de una estrategia de transición energética.

La escasez temporal de hidrocarburos a nivel global es lo que ha llevado a un incremento en su precio. Ante este hecho, por factores coyunturales de elecciones y orden público, el Gobierno Duque tomó la determinación de aumentar el subsidio a los hidrocarburos para mantener un valor interno artificialmente bajo. Hace dos años el costo de la gasolina en Colombia era similar al de Estados Unidos; al cambio de gobierno en Colombia el consumidor pagaba menos de la mitad de lo que pagaba el consumidor en Estados Unidos. Esto generó y genera un déficit fiscal creciente e insostenible aquí.

Lo paradójico es que mientras The New York Times, The Washington Post, El Espectador y El Tiempo hablan de crisis climática, ni acá ni allá el precio ha sido modificado por la aplicación de una política de transición energética. El incremento en el precio de los hidrocarburos a nivel global, consecuencia de movimientos de oferta y demanda, no ha sido determinado por acciones relacionadas con la crisis climática. Cosa distinta es que la guerra entre Ucrania y Rusia está acelerando la investigación y las políticas de sustitución de fuentes energéticas en Europa. La escasez de hidrocarburos acelera su sustitución por otras fuentes de energía en el mediano plazo. Colombia no está en capacidad ni económica ni tecnológica de modificar la dinámica de la transición energética a nivel internacional, pero como país debe moverse de la mejor manera para beneficio primero de su población y luego del planeta.

En Colombia debatimos sobre transición energética, pero en la práctica la demanda interna de hidrocarburos sigue creciendo. Los impuestos a su consumo no han aumentado, los incentivos al uso de motores híbridos y eléctricos aún no modifican la dinámica de la demanda de autos a gasolina, las motocicletas de combustión siguen entrando masivamente al mercado sin que exista una política pública que obligue a que en uno o dos años solo se permita el ingreso de motocicletas eléctricas, y el transporte privado sigue teniendo prioridad frente al público. Así las cosas, en los próximos dos años seguiremos aumentando el parque automotor y la demanda por gasolina.

Desde luego, si en el corto plazo el precio de la gasolina se duplica, pensaremos dos veces antes de prender el auto, no por conciencia ambiental, o por un impuesto por contaminación y emisiones de CO2, o como consecuencia de políticas públicas asociadas a combatir la crisis climática, sino porque al ciudadano le toca pagar más por la gasolina ante la imposibilidad del Gobierno de mantener el subsidio.

Comparto el compromiso del Gobierno de enfrentar la crisis climática. Esto debe hacerse explícito con medidas claras en la reforma tributaria y en el presupuesto y las metas del Plan Nacional de Desarrollo (2022-2026). No obstante, recordemos que como país tenemos más margen de maniobra frenando la deforestación y transformando el uso del suelo que en temas de transición energética donde la dinámica global marca la pauta. Bienvenidos los discursos en escenarios internacionales, acompañados de acciones concretas en la política local.

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