10 Nov 2021 - 5:30 a. m.

Glasgow: deforestación, delitos e incentivos

Hay dos extremos: el inversionista que deforesta para apropiarse de tierra y hacer especulación predial, y quien deforesta buscando su sustento. Según la Ley de Delitos Ambientales, deforestar en la reserva de la Amazonia es un delito que afecta a los colombianos y a la humanidad entera, de acuerdo con lo expresado y pactado en la COP26. Es delincuente el inversionista que contrata y paga por deforestar, y es cómplice el gobierno —local o nacional— que genera condiciones que propician la ejecución del delito.

A su vez, para el asalariado es complejo y grave aceptar un contrato de trabajo cuyo objeto es cometer un delito. ¿La falta de oportunidades y empleo lo exculpa? ¿El derecho al trabajo lo exime de la condición de delincuente? ¿La ignorancia o el desconocimiento de la ley lo excusan? ¿Quién acepta un contrato para cometer el delito es también delincuente? En principio, la ley condena a todos los actores involucrados en un delito. El dilema es: ¿qué opciones crear para evitar que quienes estén presionados por la falta de oportunidades busquen o acepten una recompensa por deforestar?

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