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La naturaleza y nosotros en contravía

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Juan Pablo Ruiz Soto
15 de diciembre de 2021 - 05:30 a. m.
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Muchos expertos han dicho que el Pacto Climático de Glasgow es un paso en el sentido correcto. Eso es verdad, solo que como planeta —países, comunidades e individuos— nos estamos desplazando sobre una banda que va en sentido contrario y a mayor velocidad. Si no nos exigimos y cambiamos, el fin de la banda nos llevará al abismo. El cambio debe iniciar con cada uno de nosotros; incluir a vecinos, compatriotas y gobernantes, y estar acompañado de políticas públicas, acuerdos multilaterales y acciones coercitivas a escala global, para que tenga impacto.

El planeta, que se desplaza sobre la banda como una bola, camina sobre piernas y pies de muy diversos tamaños, donde los grandes corresponden a los países del G20 que generan el 85 % del total de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI). En 2019, según Rhodium Group, la contribución de China a las emisiones fue del 27 % y la de EE. UU., del 11 %. Si consideramos las emisiones acumuladas para el período 1850-2021, según datos de Carbon Brief, las de EE. UU. son casi el doble que las de China. Los países más contaminantes tendrán que aumentar su grado de compromiso o “ambición”, bajar el consumo de hidrocarburos y hacer mayores transferencias a los países de menor ingreso y mayor vulnerabilidad. En las listas de países más contaminantes Colombia no aparece, algo relevante para las políticas públicas y las negociaciones asociadas a justicia climática.

Los compromisos adquiridos por Colombia no se relacionan adecuadamente con el principio de responsabilidad común pero diferenciada. No hemos exigido a cambio aporte financiero, transferencia gratuita de tecnología ni adecuada compensación por los servicios ecosistémicos de nuestros bosques. Si no hay transferencias internacionales, no lograremos cumplir los compromisos.

Para avanzar, Colombia debe moverse en la línea de mayor costo-efectividad, iniciar enfrentando la deforestación (que hoy representa el 30 % de las emisiones) y reducir las emisiones de metano (14 % del total), asociadas a la ganadería extensiva. Conservar y restaurar nuestros bosques, disminuir el área en ganadería extensiva y transformarla a sistemas silvopastoriles para fijar carbono, reducir emisiones de metano, mejorar la regulación climática y preservar la biodiversidad son tareas que requieren determinación política y grandes recursos financieros.

Necesitamos recursos para la reconversión de nuestra economía. Las mediciones satelitales que se empiezan a hacer de las emisiones de GEI y el compromiso firmado por el Gobierno de reducir en 30 % las emisiones de metano significan mayores controles a la exploración y explotación de hidrocarburos y quizá limitar o suspender la expectativa de usar fracking para extraer petróleo.

Para compensar la disminución de las exportaciones de carbón en el corto plazo y las de petróleo en el mediano, que disminuirán el ingreso de recursos públicos necesarios para la implementación de las acciones climáticas, debemos, entre otras cosas, asegurar compensaciones internacionales, con recursos estatales o privados, por fijación y retención de carbono en nuestros bosques, (incluidos bonos de carbono), garantizando el beneficio directo para sus habitantes —indígenas, afrodescendientes y campesinos—, gestores de servicios ecosistémicos de regulación climática. El precio internacional de la fijación y retención de CO2 por los bosques está subiendo y Colombia debe ser cuidadosa en cómo usar este potencial, revisando y ajustando periódicamente precios y tiempos de los compromisos que se acuerden.

Posdata. Hoy, con el crecimiento continuo del parque automotriz, la ganadería extensiva y la deforestación, estamos aumentando las emisiones per capita de Colombia. Vamos en contravía.

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PEDRO(90741)15 de diciembre de 2021 - 10:13 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 235 días para que termine este perverso gobierno. No vote por personajes cuya trayectoria política y personal ha sido cuestionada por varios motivos.
Julio(2346)15 de diciembre de 2021 - 07:00 p. m.
!Qué bellos son el cielo, el mar, los árboles, los pájaros, la naturaleza toda! !Y qué bello sería nuestro planeta si no existiera la depredadora especie humana! Hoy ya no podemos hablar de naturaleza sino de basuraleza.
Francisco(30227)15 de diciembre de 2021 - 05:19 p. m.
Claro que si, Juan Pablo. Un señor por ahí se atrevió a decir que si quedaba de presidente suspendería la búsqueda de petróleo y la llovieron rayos y centellas.¡HIPÓCRITAS!
Carlos(9314)15 de diciembre de 2021 - 03:06 p. m.
Leyendo a Ruiz uno ve claro un posible curso de acción, pero nuestros gobernantes líderes no pareen notar ni interesarse por estos conceptos. Estamos graves.
  • Juan(40818)16 de diciembre de 2021 - 04:54 a. m.
    Yo pienso que como sociedad debemos generar presión a todos los candidatos para que se expresen. Debemos ejercer presión como ciudadanos
WILSON(19257)15 de diciembre de 2021 - 01:33 p. m.
Colombia tiene que regresar al ferrocarril, el transporte más sostenible, cómodo, rápido, barato y eficiente, compatible con el medio ambiente. Si ayer comunicaron los puertos con carga y pasajeros, ¿porque no hacerlo ahora?, recordemos, que es mucho menos costoso, el mantenimiento de una línea férrea, que de una carretera.
  • Juan(40818)16 de diciembre de 2021 - 04:54 a. m.
    De acuerdo, el ferrocarril es una alternativa que tenemos que recuperar e impulsar.
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