Publicidad

Reforma tributaria, costos y beneficios ambientales y sociales

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Juan Pablo Ruiz Soto
05 de mayo de 2021 - 03:00 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Hay acuerdo. Todos coincidimos en que fue un desacierto del gobierno Duque promover, sin consenso previo, una reforma tributaria en medio de la crisis del COVID-19. Si bien una reforma redistributiva y sin componentes regresivos es necesaria, el hambre no da tiempo, debemos concentrarnos en enfrentarla con sus consecuencias sociales y políticas. Ya llegará el momento para una reforma concertada, por ahora hay que redistribuir el gasto. Ni aviones de guerra, ni glifosato, ni mermelada, hay que hacer rendir los recursos públicos en comida y salud. Estas son hoy las prioridades.

Sin embargo, resulta oportuno analizar temas ambientales que contenía la propuesta de reforma tributaria y que tendrán que ser retomados en un futuro cercano. Para mejorar la calidad del ambiente y mitigar la crisis climática debemos descarbonizar la economía, disminuir el uso de hidrocarburos. Esto requiere medidas fiscales y hay consenso global sobre la necesidad de subir el impuesto al carbón. Hacerlo tiene efectos inesperados, como sucedió, por ejemplo, en Francia, donde surgió la protesta de los “chalecos amarillos” en reacción a un mayor impuesto al carbón asociado al precio de la gasolina.

El texto de la fallida reforma tributaria incluía varias medidas ambientales. La política fiscal ambiental es compleja, para ilustrarlo tomemos dos propuestas sencillas mencionadas en la reforma: el impuesto creciente a los autos según emisiones y a los envases de plástico de un solo uso, medidas aplaudidas por muchos ambientalistas y ya implementadas en otros países. Sin embargo, es importante ser consciente de los dilemas, en términos de equidad, que estas medidas conllevan.

Las emisiones están relacionadas con el tamaño del motor y sus características técnicas. Los modernos son más eficientes y menos contaminantes. Allí empiezan a generarse impactos desiguales. En países ricos, el parque automotriz se moderniza y crece muy poco o no crece. En Colombia, por cada vehículo nuevo que entra no sale otro, sino que va a manos de alguien de menor ingreso, y así en cascada, hasta llegar a quienes no tenían auto. Poner un alto impuesto a esos vehículos mejora la calidad del aire y por ende la salud en las ciudades, pero elimina la posibilidad del auto para grupos de menores ingresos. Un dilema en términos de equidad. La solución no es fácil. Se debe mejorar el transporte público y quizá restringir el uso de vehículos viejos en las ciudades y permitirlo temporalmente en el campo y pequeños poblados, donde generan menores problemas de salud y contaminación.

Respecto de los empaques plásticos de un solo uso, el impuesto debe reducir su uso y cubrir el costo asociado a la contaminación que generan. Esto es válido, pero encarecerá el agua en bolsa, que, por su bajo precio, es la que consumen los sectores de menores ingresos. Se pueden reemplazar los empaques de un solo uso por vidrio y envases retornables, pero esto requiere infraestructura. De no hacerse algo así, el costo por contaminación que hoy está asumiendo toda la sociedad lo pasará a asumir el consumidor, que, si es muy pobre, no tiene cómo pagarlo. Este es un verdadero dilema, porque no gravar el plástico es subsidiar la contaminación.

La política tributaria nunca es neutra y en gestión ambiental tampoco. Nada es gratis y se plantean retos y dilemas para este y los próximos gobiernos, que deben enfrentar la crisis climática con justicia ambiental. Esto requiere educación, conciencia colectiva y propuestas articuladas y contundentes.

Conoce más

 

Atenas(06773)05 de mayo de 2021 - 01:41 p. m.
Mucho de lo q' vos comentás, Juan Pablo, contenía la propuesta de Reforma Trib. Pero, como hasta un bobo cariao mata a la mama, así fue lo de aquí: azuzaron a la masa q' en pequeña porción salió a marchar, se calcula q' acumulada/ en el país no alcanzo al 1% de la población. Y dicho está d cuán fácil es conducir a una manada zafios. Los q' bien digieren son pocos sabios.
  • ALEJANDRO(os9iw)06 de mayo de 2021 - 05:53 a. m.
    ¿Quiénes la iban a pagar?
Pedro(18355)05 de mayo de 2021 - 12:05 p. m.
En cuanto a autos viejos, que se remplacen con autos super-económicos traídos por el gobierno, de Corea o de China, carros de veinticinco millones de pesos, sin arancel. Se cambian por carros viejos, y se chatarricen los que entregan. Un beneficio para los pobres y para el medioambiente.
María(60274)05 de mayo de 2021 - 11:02 a. m.
No cumplen nada de lo que prometen, es como cuando disminuyen los derechos de los trabajadores dizque para crear más empleos y todo es mentira, los trabajadores merman sus ingresos y los empleos no crecen.
Mauricio(76667)05 de mayo de 2021 - 08:56 a. m.
Es vital parar el daño ambiental que hacemos cada día pero las propuestas como bien ilustra usted no son equitativas, ahora debemos implementar autos eléctricos súper caros sin acceso a la clase media y baja pero las personas con recursos altos no se preocupan por qué pueden acomodarse fácilmente a las medidas
  • Juan(40818)06 de mayo de 2021 - 12:36 p. m.
    De acuerdo, el reto es una política fiscal que apoye una recuperación verde pero con justicia ambiental, el reto es complejo!! Pero debemos y tenemos que enfrentarlo. El paro camionero tiene relación con la necesidad de trabajar los camiones viejos, algunos son unas verdaderas joyas muy bien mantenidos, pero todos requieren cambios de motor por motores menos contaminantes.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.