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5 Oct 2022 - 5:30 a. m.

Transición energética y cambio climático

El Foro Nacional por Colombia elaboró el documento “Diversificación productiva, cambio climático y gobernanza del sector extractivo: 75 propuestas para una agenda de transición en Colombia” (2022), excelente referente académico para revisar, discutir y concretar la propuesta de transición energética del actual Gobierno.

Al referirse a la agenda ambiental, el Gobierno Petro y el documento privilegian la relación entre cambio climático y transición energética. Colombia debe avanzar en la transición energética, pero no es la prioridad nacional frente a la crisis climática. Primero están la adaptación y la mitigación con el control a la deforestación, la disminución del uso de agroquímicos y la transformación de la ganadería en sistemas silvopastoriles (59 % del total de las emisiones de gases efecto invernadero en Colombia). Nuestra matriz de emisiones es muy distinta a la de los países industrializados y por ello las prioridades son otras.

El documento es una propuesta académica para superar el modelo de desarrollo extractivista, predominante en los últimos 20 años en Colombia, y se centra en tres temas: diversificación productiva y reducción del extractivismo, cambio climático y transición energética, y gobernanza territorial basada en relaciones horizontales entre Gobierno Nacional, gobiernos locales y comunidades para definir el ordenamiento y manejo del territorio. Plantea, y en esto coincido con ellos, que es importante iniciar una transición basada en la diversificación económica y en la gobernanza territorial con participación local. Llama la atención la referencia al extractivo indispensable, que pretende limitar la extracción al nivel necesario para atender la demanda local y mejorar la calidad de vida. Difícil identificar ese punto de equilibrio, más cuando la propuesta del Pacto Histórico es suspender nuevas concesiones de exploración y prohibir de manera definitiva el uso del fracking, mientras el consumo de hidrocarburos es creciente en Colombia.

El documento del Foro Nacional por Colombia y el programa del Pacto Histórico coinciden al hacer más énfasis en la necesidad de contraer la extracción de hidrocarburos, pero menos en la urgente necesidad de reducir su demanda interna. Es un error suponer que una disminución de la oferta nacional de hidrocarburos llevará a una disminución de la demanda y que un efecto colateral será la diversificación económica, más cuando, día a día, estamos aumentando el parque automotriz movido con gasolina y diésel.

Surgen inquietudes y cuestionamientos no resueltos: Colombia es un exportador neto de carbón. ¿Dejar de exportarlo significa que los países consumidores dejen de usarlo o lo importarán de otros países y seguirán emitiendo cantidades similares de CO2? ¿Para hacer viable la reducción gradual del uso de combustibles fósiles en la generación de energía en Colombia se debe suspender la construcción de nuevas termoeléctricas y subir internamente el precio de las emisiones de CO2? ¿Es viable disminuir el consumo de energía o debemos centrarnos en la sustitución de hidrocarburos por fuentes sostenibles? ¿Las microhidroeléctricas pueden contribuir a la regulación hídrica o deben ser desechadas? ¿Cómo reducir gradualmente el uso de combustibles fósiles en el sistema de transporte? ¿Se debe forzar la introducción de motocicletas eléctricas y poner altos impuestos a los autos privados movidos a gasolina? ¿Se debe suspender el subsidio a la gasolina y subir los impuestos por emisiones asociadas a su consumo? En fin, hay múltiples temas y estrategias que deben ser incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo frente a la crisis climática y algunas se contraponen, pero la prioridad nacional debe ser reducir la deforestación, mejorar el manejo de la tierra y reducir la demanda interna de hidrocarburos.

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