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11 Aug 2021 - 5:30 a. m.

Turismo, participación ciudadana, conservación y Parques Nacionales

La responsabilidad del Estado colombiano con los Parques Nacionales Naturales (PNN) es su conservación, y en este propósito todos tenemos arte y parte. Para que las comunidades locales contribuyan con la gestión de conservación es indispensable que conozcan, perciban y se beneficien de los servicios ecosistémicos que las áreas conservadas generan. Así, los PNN no son islas impuestas y cercadas por el Gobierno central, sino espacios que contribuyen a la gestión de territorios sostenibles y al bienestar de las comunidades locales.

Que el turismo en los PNN sea ecoturismo y esté organizado por las comunidades locales es esencial para que ellas se conviertan en gestoras de la conservación. En Costa Rica, desde hace muchos años, el gobierno y la ciudadanía son aliados en la conservación y han convertido el turismo de naturaleza en una de las principales actividades económicas y fuente de divisas. Para ello, la participación de los locales como gestores y emprendedores del ecoturismo ha sido clave y los PNN se han convertido en eje de bienestar y trabajo para las comunidades que viven alrededor de las áreas protegidas. Entre todos las protegen y se benefician de sus servicios ecosistémicos.

En Colombia, durante la administración de Julia Miranda en PNN (2004-2020) se impulsó la participación de las comunidades en la gestión del ecoturismo. Esperamos que el Gobierno Nacional no destruya esta opción y siga apoyando a las comunidades locales como protagonistas centrales del servicio integral asociado al ecoturismo, para que esta sea la más rentable de todas las actividades posibles, al convertir a los locales en amigos y gestores de la conservación de los PNN.

Como lo menciona Manuel Rodríguez en su Twitter con el hashtag #ElFuturoDeChingazaEs —cuando llama a una tuiteratón para defender iniciativas comunitarias como Corpochingaza—: de la vinculación de las comunidades depende la conservación de nuestros PNN. Las comunidades locales serán sus defensoras si construimos sobre lo construido. El ecoturismo no puede ser negocio de unos pocos; el propósito de los PNN no es producir dinero, sino generar mayor apropiación social y ser efectivos en su conservación. Con este propósito, el turismo manejado por la comunidad es un recurso clave.

Cuando, a finales de los años 90, se discutía la implementación de los artículos 109 y 110 de la Ley 99, sobre la pertinencia o no de vincular las reservas naturales de la sociedad civil al Registro Único Nacional de Áreas Protegidas (RUNAP), algunos funcionarios de PNN cuestionaban esta vinculación argumentando que en extensión las reservas privadas eran poco significativas con relación a los PNN. Nuestro argumento como sociedad civil era que, en términos de red social de conservación, la Red de Reservas Privadas de la Sociedad Civil (Resnatur) era mucho más extensa y articulada con los procesos locales que la del sistema de PNN. Finalmente se aprobó el ingreso de las reservas naturales de la sociedad civil al RUNAP mediante el Decreto 1996 de 1999.

Es importante que el Gobierno entienda que la vinculación de las comunidades locales al negocio del ecoturismo es una herramienta indispensable para la protección y conservación. Entregar estas actividades a empresarios privados es aislar los PNN de los procesos sociales y generar enemigos en el vecindario, en vez de amigos. Esto iría en detrimento de la conservación de nuestros PNN.

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