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Juan Carlos Bayona Vargas
23 de marzo de 2026 - 05:00 a. m.
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En las lenguas reposa el espíritu de los pueblos. Gracias a ellas los pueblos dignifican su paso por el mundo y cantan sus penas, sus derrotas, sus alegrías, sus esperanzas, sus misterios. Al aprender una lengua nos humanizamos. Primero, la materna, y desde ella, cualquier otra. Porque hablar una lengua es construir todo un universo. Representarlo. Inventarlo. Hacerlo propio. Cada lengua tiene el suyo. Y existen miles de conexiones entre ellas, vale decir, entre la forma de nombrar e idear el mundo que tiene cada lengua. Las lenguas se nutren de otras lenguas al igual que los seres humanos nos nutrimos de otros seres humanos. Y cuando aprendemos otra u otras lenguas distintas a la propia ensanchamos nuestro propio horizonte para nombrar y existir.

Despreciar una lengua es despreciar a su pueblo. Que alguien declare que no va a aprender una lengua porque no tiene tiempo es comprensible. Pero si lo declara con altivez y alevosía es inaceptable. Y si quien lo declara es el presidente de Estados Unidos, es indignante. Así fue. El señor Donald Trump, ante una cumbre de presidentes latinoamericanos convocada hace pocos días por él contra el narcoterrorismo en Florida, de manera artera y caprichosa les espetó a todos sus invitados su verdad: no aprenderé su maldita lengua, les dijo, literalmente, y en la cara. Y que yo sepa, ninguno se levantó para protestar, o al menos para manifestarle su desacuerdo. Sobre todo, los que hablan español como lengua nativa, que eran la mayoría. Silencio de lacayos.

Nadie está obligado a aprender otra lengua si no quiere o no puede. Pero nadie puede despreciar de esa manera a una lengua porque eso significa tanto como despreciar a sus hablantes. Trump les dijo que para eso estaba Marco Rubio, el secretario de Estado, que habla español como su primera lengua. Pero que él no. Y no estaba haciendo un chiste, que, aunque de pésimo gusto, hubiera matizado la afirmación. Lo estaba diciendo muy en serio. No sobra recordar que más 68 millones de hispanos viven en Estado Unidos lo que representa aproximadamente el 20 % de la población total. La comunidad latina es la minoría más grande y de más rápido crecimiento, pues uno de cada cinco estadunidenses se identifica como hispano y habla español como su lengua madre.

Se puede colegir que el presidente Trump gobierna para la mayoría blanca que habla inglés. Yo, que nunca he tenido mayor talento para aprender otras lenguas, me encanta oírlas hablar e imaginar lo que dicen, lo que están nombrando. E intento leerlas y aprenderlas para hacer los cruces de caminos con la mía, pasando por el muerto latín y los maravillosos griego y árabe. Para Trump sólo existe el inglés. Para Trump sólo existe él. Para Trump sólo existe Estados Unidos. El Estados Unidos de él. Tal vez ese desprecio explícito por cualquier lengua distinta a la suya (incluido el alemán de sus antepasados) explique en parte por qué la guerra para él es un video juego donde mueren muñequitos y no seres humanos de carne y hueso. Por eso convendría que alguien le diga que, después de la Biblia, el libro antiguo más traducido a las lenguas del mundo, está escrito en la lengua maldita que no va a aprender, y fue publicado hace más de 400 años cuando la palabra Trump era para entonces un solitario tambor o quizás una pequeña trompeta.

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David Valencia Cuellar(0vhxw)23 de marzo de 2026 - 08:17 p. m.
De un engreído y bruto TRUMP QUE MÁS SE PUEDE ESPERAR.
Pipo Solarte(exbqo)23 de marzo de 2026 - 04:37 p. m.
Trump fue el adelanto de los Heliogábalos, Nerones y Calígulas que le esperan al decadente imperio yanqui sino afinan sus controles democráticos y siguen permitiendo que incultos estafadores y pedófilos genocidas lleguen a la presidencia. Un nuevo Hitler, más loco que el original, con armas nucleares, acerca a la humanidad y la vida en el planeta al Apocalipsis.
Juan Manuel Serrano Pérez(9251)23 de marzo de 2026 - 03:02 p. m.
Muy buena columna.
Atenas (06773)23 de marzo de 2026 - 11:17 a. m.
Vea, Ud, cómo juzga las cosas al revés quien no es más q’ mero rector de un colegio y con dos únicos haberes de los cuales se ufana: No saber hablar otra lengua y ser mamerto, ante lo cual no queda más q’ lamentar la mala suerte de sus educandos, y así viene acá a sentar cátedra.Si bien tengo residencia y actividad laboral en USA y descendencia nativa con pleno dominio de ambos idiomas, el mensaje de Trump ha sido consistente frente a ciertos hispanos estúpidos de la izquierda.Atenas
  • Pipo Solarte(exbqo)23 de marzo de 2026 - 04:31 p. m.
    Con esta respuesta el tarado mental de Atenas, o más vale "Satenas", mostró su catadura de excremento de alcohólico expuesto al sol del mediodía de nuestro recalentado trópico y coronado por un vomito de perro que osó deglutirlo. A esa bazofia ojalá la agarre el ICE y lo deporten a las celdas de su bien amado Bukele.
DONALDO MENDOZA M.(67774)23 de marzo de 2026 - 10:56 a. m.
Te fajaste una muy buena columna, apreciado Juan Carlos Bayona.
  • Atenas (06773)23 de marzo de 2026 - 11:18 a. m.
    No fregués, D.Mendaz, vos, c/ vez, más precario estás. Atenas
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