El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

 El informe Pisa (I)

18 de septiembre de 2026 - 12:54 p. m.

PUBLICIDAD

Las noticias no son buenas. Eso es verdad. Pero preocupa más el hecho de que tomamos por cierto que presentar una prueba de lectura o de matemáticas y obtener buenos resultados significa que la persona está bien educada. No es tan simple. Una mirada más crítica nos ayudaría a entender mejor por qué está pasando lo que está pasando. En todo caso, habría que diferenciar entre que esa persona tiene una destreza y unos conocimientos específicos para esa prueba, aparte de un buen entrenamiento, y que no por ello está bien educada. Es, sin duda, meritorio y, en muchos sentidos, deseable. Pero hasta ahí. La educación es otra cosa, otro es su horizonte. Mirémoslo un poco más de cerca, y con la venia de mis lectores, escolarmente.

Cuando enseñaba español hace décadas a niños de primaria, me importaba, por supuesto, que entendieran qué estaban leyendo. Técnicamente, se conoce como la lectura literal y responde a la pregunta qué dice el texto, quiénes aparecen, qué nombres tienen, etc. Es el nivel más básico. Si en la pequeña historia que leíamos había tres hormigas azules, no podían decir que eran dos hipopótamos verdes.

Después, en un segundo nivel que supone una mayor complejidad, aparecen las inferencias, es decir, aquellas conclusiones que es posible extraer del texto sin que estén escritas en él. Se infieren, o lo que es lo mismo, se deducen de lo que está en las entrelíneas del texto, esa zona invisible que, sin embargo, dice cosas. Por descontado que las inferencias deben ser fundamentalmente las mismas para todos los lectores. Y luego vienen dos niveles superiores que tienen que ver con la lectura crítica del texto, donde el lector emite juicios de valor sobre el contenido del texto y, finalmente, un nivel emocional o apreciativo donde el lector expone cómo se sintió y por qué.

Para que nos entendamos, una cosa es lo que uno lee y otra cosa muy distinta es lo que uno hace con lo que lee. Lo que a uno le pasa cuando lee. Y no hablo de literatura o de ficción. Hablo de lo que a uno le pasa cuando lee. Los dos primeros niveles son fundamentales para acceder a los dos niveles superiores. La idea es llegar a ellos para que la lectura se convierta en un hecho espiritual y no solo en un ejercicio de desciframiento de palabras.

Mucha gente sabe mover las piezas del ajedrez, pero eso no la convierte automáticamente en un jugador de ajedrez. Sin embargo, si no conociera la función y las posibilidades de cada pieza, no podría jugarlo.

Algo parecido pasa con la lectura. Si la lectura no es la posibilidad de inaugurar y viajar por los muchos mundos interiores que tenemos adosados secretamente, y que podemos aprender a expresar gracias a ella, se convierte en un ejercicio estéril para descrestar a terceros, un mecánico entretenimiento para llenar cuestionarios. No importa lo que se lea, siempre hay una información, unas entrelíneas y unas posibilidades de interpretación y, en últimas, de tener una experiencia. Una experiencia que conmueva, que lo remita a uno mismo. Me pregunto qué clase de experiencia tienen los estudiantes de quince años que presentan una prueba de lectura comprensiva que, además, es solamente una foto en la con frecuencia enrevesada película de sus vidas.

No quiere decir lo anterior que la prueba carezca de validez. Esa sería una inferencia ilegítima de mi pregunta. Lo que quiero decir es que no hay un antes y un después de esos jóvenes que presentaron la prueba, ni mucho menos un seguimiento en el tiempo que dé cuenta, con información de mayor calidad, de un proceso que es complejo por muchas razones y que en los tiempos que corren está atravesado, literalmente, por múltiples saetas que deberíamos tener más en cuenta: la pandemia, las migraciones, la inteligencia artificial, el desencanto por la escuela, el adultocentrismo, los diversos dispositivos electrónicos y las redes sociales.

Conoce más
Ver todas las noticias
Leer más
Leer más