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Las dos mitades

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Juan Carlos Bayona Vargas
26 de junio de 2026 - 06:25 p. m.
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Con una diferencia menor al 1 %, que representa 250 mil votos, Abelardo de la Espriella fue elegido presidente de Colombia. El pírrico triunfo del arisco, insular y autosuficiente outsider, lo tienen que tener pensando mucho. Iván Cepeda, su contradictor político, reconoció su derrota, no sin dejar de anunciar que asumirá el liderazgo de los casi 13 millones de sufragios que obtuvo, para ponerse al frente de la oposición que le espera al nuevo presidente.

Menos mal. Las dos cosas. Lo hizo con énfasis, pero sin alevosía, sin desafíos altisonantes. Lo hizo desde su lógica de líder de la izquierda colombiana. Porque se puede ser de izquierda y ser un demócrata. Basta ya de establecer sinónimos de la palabra izquierda con la palabra peligro, o la palabra diablo, o peor aún, con la palabra guerrillero. Sería tanto como decir que la derecha es sinónimo de paramilitar. Anunció, además, que está abierto a dialogar y a llegar acuerdos.

A pesar de que nuestro régimen presidencialista le otorga al poder ejecutivo un gran margen de maniobra para sus decisiones, sería muy torpe que el nuevo gobierno no tuviera en cuenta el anuncio de Cepeda que, bien mirado, es una posibilidad interesante de construcción de nación. Lo contrario sería caer en la endogamia que tanto criticaron del saliente gobierno, y no tendría nada de raro que pronto asistiéramos a innumerables faltas de quórum en el Congreso de la República para hundir los proyectos, si no se establece un diálogo respetuoso y que propenda por el bien común.

Es de público conocimiento que muchos proyectos que presentara el actual gobierno se hundieron en las respectivas comisiones del Congreso sin siquiera haber sido debatidos, es decir, mejorados o transformados para mejor, o finalmente, si fuera el caso, hundidos. No fue así. Por eso no parece exagerado afirmar que la sola postulación ya era mirada con suspicacia por la oposición porque venía del gobierno.

No tendría nada de raro entonces que pasara lo mismo, pero ahora al revés. Y sería lamentable. Claro que uno entiende que hay argumentos con cara de irreconciliables. Pero los argumentos siempre corresponden a intereses diversos y éstos a su vez, a concepciones del mundo. Y ahí podría estar el verdadero desacuerdo: en la manera como entendemos el mundo y la sociedad. Sin embargo, siendo eso cierto, construir sobre lo construido tanto como revisarlo, ayuda mucho para entenderse, porque no se trata de coincidir, pero sí de acercarse, de ver cuánta posible razón le cabe al otro.

La mesa está servida. La mesa de las palabras, que es lo que significa un parlamento. Ojalá el nuevo presidente se rodee de personas más capaces que él y que lo puedan controvertir llegado el momento. Tiene uno la sensación que con el presidente saliente no fue así. A los muchos buenos amigos, familiares, parientes, vecinos, y millones de amables desconocidos que conforman la otra mitad, y que nos vencieron en justa lid, les deseo lo mejor porque creo que es la única manera de que a los derrotados como yo, también nos vaya bien. Veremos.

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Kross(30335)27 de junio de 2026 - 07:00 p. m.
Que esperar del heredero de los 13 Apóstoles uribistas asesinos y del gran TESTAFERRO de ASaab?
Oscar Lopez(36876)27 de junio de 2026 - 04:31 p. m.
Excelente reflexión profe, no esperaba menos de la grandeza de un educador. Todo esta por verse. Obviamente el pacto histórico utilizará las marrullas que tuvo la oposición en el gobierno Petro y solo con el argumento de que si ellos hacen ellos también pueden. Será necesario tener grandeza para superar ese escollo.
Dionisio(cvtsc)27 de junio de 2026 - 04:20 p. m.
Gran mensaje, professor Bayona, pero aunque soy optimista no veo las señales de que así vaya a ser. Espriella cree que por ganar por 240.000 votos ya se va a hacer lo que él diga. No fue capaz de debatir con Cepeda, no reconoció al otro como interlocutor válido, ya anuncio bombardeos y licencia para matar... No pinta nada bien este gobierno, como era de esperar.
Ricardo Cortes(51929)27 de junio de 2026 - 03:25 p. m.
Una oposición implacable es el camino para no permitir que destruyan el país para su beneficio
William Alvarez(41808)27 de junio de 2026 - 12:04 a. m.
Mejor parlamentarismo y homeostasis social (mitad-mitad) requiere que un pueblo anestesiado se resienta, ya que el resentimiento moral o compasión resentida hace que el dolor sea experimentado por todos y por identificación con los oprimidos. Tal resentimiento no solo hace buscar verdad y reconocimiento de que se cometió una injusticia, sino que puede lograr reparación, perdóny no repetición, así como una motivación trascendente para aliviar a victimas, a la vez que a la sociedad y a uno mismo.
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