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Atalaya

Humanización y maltrato animal

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Julián López de Mesa Samudio
13 de marzo de 2025 - 04:00 p. m.
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Hace varios años, mientras paseábamos a nuestra hija de pocos meses por un parque nos ocurrió algo insólito. Un golden retriever que jugaba despreocupado con otros perros, decidió de pronto interrumpir su diversión para posar las patas delanteras en el coche y regalarle a la bebé un sonoro lengüetazo en pleno rostro, para después regresar alegremente donde su dueña. Atónitos, mi esposa y yo dirigimos a la dueña un reclamo que consideramos legítimo, pero la respuesta de ella fue aún más sorprendente: con incredulidad y un tono casi ofendido, nos aseguró que su perro era sumamente cariñoso y que solo había expresado afecto a nuestra hija. Su indignación ante nuestra molestia ejemplificó claramente una paradoja contemporánea: la pérdida creciente de sensibilidad y empatía humana, encubierta bajo la aparente dulzura con los animales domésticos.

En efecto, vivimos tiempos donde la soledad y la desconexión emocional se maquillan bajo relaciones exacerbadas con las mascotas. La sociedad actual, en su hiperindividualismo, ha promovido un amor tan desbordado hacia perros y gatos que ya no se limita al hogar, sino que invade restaurantes, supermercados, iglesias y hasta hospitales, bajo la etiqueta de “petfriendly”. Esta supuesta amabilidad hacia las mascotas termina incomodando a muchos visitantes humanos e incluso a los mismos animales, que quedan expuestos a contextos claramente inapropiados para su naturaleza. La comodidad parece reservada únicamente para el dueño, cuya actitud egoísta se impone por encima del bienestar común y el de su propia mascota.

No sorprende que, para muchos individuos, sus mascotas hayan sustituido la necesidad de relaciones humanas. Al fin y al cabo, con un perro o gato no es necesario negociar afectos, actitudes o límites; son vínculos unilaterales donde se impone sin resistencia el modo particular de amar del dueño. Con una mascota incluso el abuso puede quedar impune porque el animal siempre regresará en busca de cariño. Esto contrasta dramáticamente con las complejidades y exigencias emocionales que implica relacionarse con otros humanos.

Humanizar perros no es sólo una extravagancia sino un acto profundamente cruel. Obligarlos a vestir prendas incómodas, exponerlos a higienes excesivas, someterlos a dietas caprichosas o enseñarles hábitos antinaturales, como usar un sanitario, constituye una agresión directa a su identidad animal. Aunque estas prácticas nazcan de supuestas buenas intenciones, terminan afectando gravemente el equilibrio emocional y físico del perro, causando estrés, inseguridad, ansiedad y trastornos de comportamiento. Las consecuencias incluyen desde obesidad hasta conductas agresivas derivadas de una falta de límites coherentes y adecuados.

Vale la pena recordar que el perro fue el primer animal domesticado por nuestra especie y comparte una historia evolutiva fascinante con nosotros. Hace aproximadamente 30.000 a 40.000 años, durante el Pleistoceno tardío, en las condiciones más extremas de precariedad y adversidad que se vivieron en el último máximo glacial, manadas de lobos grises primitivos se aproximaron voluntariamente a las hogueras humanas atraídos por nuestros restos de comida, dando origen a una relación simbiótica única. La domesticación generó un fenómeno conocido como “síndrome de domesticación”, caracterizado por rasgos como mayor docilidad, orejas caídas, variabilidad en el color del pelaje y cambios estructurales en cráneo y rostro. Estas características, evidentes en razas modernas como el Beagle o el Labrador, surgieron a partir de una selección artificial que buscaba animales dóciles y adaptables al entorno humano, fortaleciendo así nuestro vínculo emocional. Pero este vínculo jamás debe confundirse con una licencia para humanizar.

Evitar la humanización implica respetar a nuestras mascotas como animales, atender sus necesidades específicas y establecer fronteras consistentes. Este respeto no resta afecto ni atención sino todo lo contrario: amplía nuestra comprensión del amor hacia ellas, reconociéndolas plenamente en su propia naturaleza y brindándoles así un verdadero bienestar sin necesidad de imponérselas a las demás personas.

@Los_Atalayas

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Fabio Espinosa(23081)14 de marzo de 2025 - 11:43 a. m.
Que en la soledad de estás sociedades deshumanizadas nos aportan afecto, compañía y seguridad pero también debemos entender que lo hacen desde su animalidad y debemos respetar eso, no son el remplazo de hijos, hermanos, padres etc.
Fabio Espinosa(23081)14 de marzo de 2025 - 11:39 a. m.
Siempre he tenido perros y gatos y he luchado conmigo mismo para entender que un gato es un gato o un perro es un perro y no cambiarle su naturaleza. Existe un gran negocio (mercado) en el manejo de las mascotas. Los lugares petfrendly en la mayoría de los casos lo que quieren es atraer clientes. Hay un gran mercado y carisimo de prendas para animales. Señorxs es el capitalismo y las leyes del mercado. La otra es la forma emocional de relacionarse con los animales, ellos son compañeros que nos .
Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 07:53 a. m.
esconde detrás de ellos para no relacionarse con personas y luego sale todo brusco con un nick q ni lo identifica a decir q tiene dos perros y los quiere mucho y qué quiere de los lectores, que le leamos su mente o que conozcamos su vida privada? Uno sabe lo que ud escribe y lo que da a entender, mire q los que amamos los animales pensamos q ud jamás había tenido un perro, o sea q no fue problema de nosotros, sino de ud al comunicarse.
  • Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 12:37 p. m.
    Señor Julián López, no se trata de fanatismo, se trata de la forma en la q enfocó su columna, estoy totalmente de acuerdo en lo de no humanizar a los animales, q por cierto, salen perdiendo, porque ellos como son, son perfectos, de lo q se trata es q usted se ofendió cuando a varios foristas amantes de los animales, nos pareció extraña en un "amante de los animales" tanto q nos pareció q ni siquiera había convivido con un perro y a usted no le gustó eso. Tanto q tuvo que escribirnos q si tenía.
  • Usuario(48316)14 de marzo de 2025 - 11:43 a. m.
    Jajaja, lamento que su fanatismo llegue hasta ese punto. Si no me cree es su problema (y es un problema). Los que amamos a los animales, los que realmente amamos a los animales, no pensamos como usted.
Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 07:49 a. m.
Mire q en mi primer comentario le pido un contexto, porque he leído columnas suyas y realmente me extraño leer algo así de ud. Yo estoy completamente de acuerdo en no vestir a los animales, solo en climas q tal vez sean extremos, en ponerles límites, también en no poner perros a lamerles la cara y la boca a los bebés como se ve en videos, en darles libertad. Mire q estoy de acuerdo con usted, pero no veo por ningún lado, las cualidades y por qué son importantes ellos, solo dice q la gente se
Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 07:44 a. m.
Señor Julián, pienso q su columna debería haber tenido un contexto para q ud no hubiera sido mal interpretado. Mire q l@s comentaristas q queremos los animales, la entendimos como si a ud no le gustaran los animales, porq de ud todo fueron críticas, primero por el lenguetazo del perro, luego por vestirlos, luego por quererlos mucho, mire q el amor a ellos no se ve y luego ud sale todo bravo a decir q tiene dos perros y los ama mucho, pero su columna dejó otro sentir entre l@s q lo leímos.
  • Mar(60274)15 de marzo de 2025 - 04:13 a. m.
    Julián, decir "comentario gratuito" "fanática". Y yo no fui la única que percibió su columna como yo la percibí. Bueno, pero al fin y al cabo lo más importante es que quiere a los animales y los protege.
  • Usuario(48316)14 de marzo de 2025 - 09:32 p. m.
    Otra vez especulando, Mar. ¿De dónde saca que yo no le hice la observación de buena manera? Todo lo que dice ud de mi es parte de su imaginación. Ni siquiera aclarándoselo al detalle y con paciencia. Ud solo quiere creer que yo soy mala persona y que no quiero a los animales. Quizás deba usted revisarse, Mar. Mi columna no dice lo que ud dice que dice ni soy yo la persona que ud cree que soy. Tal vez la equivocada sea ud.¿No puede ser también una posibilidad?
  • Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 04:58 p. m.
    Señor Julián, su columna sí se prestó para malos entendidos así usted no lo quiera aceptar.
  • Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 04:56 p. m.
    Por eso uno no entiende q ud tenga perros, porq un perro puede actuar independientemente de lo q su cuidador o cuidora le hayan enseñado, también tienen personalidad propia, entonces irle a reclamar bruscamente a la cuidadora no tenía sentido, con seguridad si le hubieran dicho de buenas maneras ella se habria disculpado, porque leyendo su forma de interpelar se ve su brusquedad y falta de tacto, para usted disculparse no existe en su vocabulario.
  • Usuario(48316)14 de marzo de 2025 - 03:50 p. m.
    Si lee bien el foro, Mar, no son muchos los que están de acuerdo con ud. Es obvio que un perro no debe lamerle la cara a nadie que no lo quiera así, y menos a un bebé. Tener que explicar una obviedad dice mucho de ud, no de mi
  • Mar(60274)14 de marzo de 2025 - 12:40 p. m.
    Mire como varios foristas le hacen la observación de que ni siquiera conoce a los animales, ni le gustan, porque la forma de quejarse por un lenguetazo a su hija, así lo hace parecer porque podría haber escrito lo mismo, haciendo hincapié en que usted ama a los perros, pero no le parece adecuado, que un perro lama la cara de nadie y menos de un bebé y explicar las razones, eso a cualquiera le parecería lógico, pero usted lo dice de una manera q pareciera que odia a los perros.
  • Usuario(48316)14 de marzo de 2025 - 11:45 a. m.
    Lea bien la columna Mar. Mi columna es clara en que una cosa es el amor y otra el maltrato disfrazado de amor (que a su vez camufla un profundo egoismo)
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