Publicidad

¿Cooperar con una dictadura o enfrentarla? El dilema de América

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Julio Borges
09 de agosto de 2023 - 05:10 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La cooperación judicial entre naciones. Sin duda, un concepto surgido en el marco de procesos jurídicos históricos, pero que guarda una especial significación en nuestros tiempos. Hoy en día, frente a la globalización y el avance del delito con sus diferentes mutaciones, la cooperación judicial entre países es más esencial que nunca para abordar desafíos como el terrorismo, el crimen organizado, el lavado de dinero, la trata de personas y otros delitos transnacionales.

En días recientes, se celebró en República Dominicana el Encuentro Iberoamericano de Fiscales Generales, un evento presidido por Colombia y cuyo propósito era integrar las estrategias de los diversos sistemas judiciales para luchar en conjunto contra los delitos que aquejan a la región. Se buscó en concreto contribuir en la seguridad, la protección de los derechos humanos y el desarrollo social y económico a escala nacional y regional, a través del fortalecimiento de los vínculos entre las fiscalías de los Estados miembros.

Llamó la atención de esta conferencia la presencia del fiscal de la dictadura de Nicolás Maduro, Tarek William Saab. Un personaje sancionado por los Estados Unidos y la Unión Europea por ser una de las cabezas más importantes de un sistema promotor de las violaciones a los Derechos Humanos. Saab es quien ha encubierto los crímenes de Maduro y sobre quien hoy pesa las muertes en custodia de varios dirigentes políticos y funcionarios militares. Es precisamente quien le ha abierto un boquete al sistema de justicia venezolano, convirtiéndolo en el buffete de Miraflores para fabricar pruebas contra inocentes, encubrir a los responsables de graves delitos contra la sociedad civil y perseguir a quienes precisamente luchan por restaurar la vigencia del Estado de Derecho en Venezuela.

Esto que digo no es producto de alucinaciones, tampoco es un juicio político. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU y la Fiscalía de la Corte Penal Internacional han ahondado lo suficiente sobre los problemas estructurales del sistema de justicia venezolano. De hecho, la propia Corte Penal Internacional decidió reactivar la investigación por crímenes de Lesa Humanidad en Venezuela, debido a la incapacidad de la fiscalía venezolana para garantizar justicia, verdad y reparación para cientos de víctimas.

De tal forma que no es cónsono con los principios de democracia y derechos humanos que defiende la región, permitir que el fiscal de Maduro haga acto de presencia en un evento de esta naturaleza; y es todavía más contradictorio permitir que participe en mesas de trabajo asociadas a temas como narcotráfico, lavado de dinero o trata de personas. Tópicos donde el régimen de Maduro no tiene nada que aportar, pero sí muchas cuentas que rendir. No está de más recordar que sobre los jerarcas de la dictadura pesan órdenes de captura internacional por el delito de narcotráfico, que estos también han propiciado un andamiaje de corrupción y lavado de dinero con tentáculos mundiales; y que, por si fuera poco, son los causantes de la mayor crisis migratoria que haya conocido nuestra América, con una cifra que alcanza los 7,4 millones de migrantes.

Esta misma semana, el señor Saab condenó a 16 años de prisión a 6 trabajadores que reclamaban mejores condiciones de vida. Sindicalistas y activistas sociales que solicitaban reivindicaciones salariales en un país donde el sueldo mínimo no llega a los 10 dólares fueron tratados como conspiradores contra el Estado. Un reclamo justo que terminó en un caso más donde la justicia venezolana operó como el brazo político de la dictadura.

El fiscal de Maduro se regocijó de haber participado en esta conferencia mundial de fiscales y declaró sin tupor alguno que han hecho seguimiento a órdenes de extradición emitidas por el Estado venezolano. Es decir, que el régimen no esconde su interés de reincorporarse al sistema internacional de justicia para extraditar a venezolanos y abusar de sus derechos, develando de esta forma que el objetivo no es cooperar con los sistemas de justicia de las américas para combatir delitos, sino más bien lo que aspiran es profundizar la persecución política en Venezuela.

Son temas que preocupan enormemente y que se suman a la campaña orquestada por la dictadura para tratar de transformar a Venezuela en parte del paisaje, en una nube más del cielo. Es decir, que Venezuela se convierta en lo que fue Cuba en los años 90: un mal con el que hay que convivir. Una especie de vecino que todo el vecindario sabe que tortura y asesina, pero con el que es mejor llevársela bien o hacerse la vista gorda. Esa visión no es solo una anomalía, sino también una carga muy pesada para las conciencias que lo permitan.

La región no puede normalizar la tragedia, tampoco esconderla debajo de la alfombra, sino enfrentarla por más duro que sea. Presionar y no desmayar en esa vía hasta que en Venezuela se restaure la democracia y, con ello, se dé un resurgimiento del Estado de derecho. No es que hay dos opciones, es que esa es la única. En 2024, se celebrarán unas elecciones presidenciales en el país y puede ser esta la última oportunidad para restablecer el orden democrático en el país; por eso resulta de vital importancia que el mundo libre adopte una posición clara sobre la necesidad de un proceso electoral competitiva que conduzca a resolver la crisis política, atender la emergencia humanitaria y recobrar la vigencia de los derechos humanos en el país.

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

Conoce más

 

Mauricio(13282)09 de agosto de 2023 - 07:53 p. m.
La descripción que el columnista hace del "malvado" fiscal venezolano, cae co anillo al dedo......para hacer referencia al hampon - barbosa-que dirige el engavetamiento de infinitos crimenes de la organización delincuencial centro democrático, asi como el uso de su inmenso poder para montajes y persecuciones contra sus rivales politicos.....en cacolombia
Rocio(21165)09 de agosto de 2023 - 03:22 p. m.
Le hago la pregunta aquí en Cúcuta al venezolano de a pie, que piensas de la posiblidad que se acerca, de votación en octubre 2023 y elecciones 2024 y varios ni conocen y otros que no sirve. No he encontrado alguien que vea en la elecciones una posibilidad. Hay que pedir la participación de otros países para las garantías y lograr atraves de ella los cambios que necesita Venezuela, que necesita la región.
Usuario(82535)09 de agosto de 2023 - 12:46 p. m.
Desafortunadamente tu comentario es insulso. Hablar de la Cpi un esperpento para perseguir a pobres dejando de lado a gringos europeos chinos q violan Ddhh. Y el gran babosa encubre al genocida duque y otros. Sea serio o estudie
Jorge(09052)09 de agosto de 2023 - 12:25 p. m.
Allá también estaba nuestro fecal general, el honorable y bien preparado Pacho Babosa, quien se esmera en tapar los crímenes de su mentor, el señor Duque, que se tomó el poder tumbando las barreras que le impone el sistema de pesos y contrapesos, y aprovechar tan suculenta situación para engordar sus arcas hasta la obesidad financiera personal.
Leandro(exbqo)09 de agosto de 2023 - 11:49 a. m.
Y en Colombia, como en Guatemala y Venezuela, el Fiscal hace lo mismo para no investigar a sus amigos de Odebrecht y la ÑEÑE política y abrir investigaciones a sus contrarios políticos, con el escándalo garantizado por Semana y demás medios de los poderosos que les hacen eco y buscan desacredirat al gobierno de Petro para que no les quiten el negocio de la salud, pensiones y otros rentables. Es la Justicia politizada y manipulada por la derecha y mal llamada izquierda.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.