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Se delicó el expresidente César Gaviria. Estalló en furia por “las declaraciones groseras y falsas de la señora Francia Márquez”.
¿Adivinen qué le dijo Francia? ¡Neoliberal! Sí, no es un elogio ahora que el péndulo oscila hacia la izquierda en el mundo entero, pero aún no es una grosería. Es solo una precisión.
Luego Gaviria nos explica, en un mensaje plagado de lugares comunes y tropezones sintácticos, que ya le había advertido a Petro que no toleraría más ofensas de esa señora y que en la reunión que sostuvo con el candidato le dejó muy claro que él, el César, “era totalmente adverso (sic) a las expresiones de algunos dirigentes políticos de que (sic) había que atajar al candidato Petro”. Traducción: No militaré en el “Todos Contra Petro”. Mensaje subliminal-coquetón: Puedo ir contigo… luego de un acuerdo “programático”, por supuesto, y siempre bajo mis dinámicas condiciones.
La respuesta de Petro también es conocida: Hablemos después de las legislativas, le dijo.
Supongo que Gaviria pidió demasiado y Petro prefirió esperar que sus acciones subieran después del 13 de marzo, como en efecto sucedió. Pero también subieron las de Gaviria: Fico repuntó en las encuestas, el papel de Gaviria como fiel de balanza se cotizó al alza y pidió el oro y el moro.
Estoy seguro de que fue esto lo que sucedió entre el 14 y el 21 de marzo, cuando los regateos entre las partes no llevaron a ninguna parte. Por eso el 22 la cúpula del Pacto Histórico dio una rueda de prensa para anunciar que aún no anunciaría la fórmula vicepresidencial de Petro (Roy Barreras seguía lidiando con el personaje) y en la mañana del 23 Petro proclamó de manera oficial el nombre de Francia Márquez. En la tarde el César, súbitamente travestido de Calígula, les dio un portazo a Petro, al Pacto y a esa señora.
¿Qué pierde el Pacto con el fracaso de las negociaciones? Pierde la posibilidad de utilizar la marca del Partido Liberal, que es de Gaviria, como bien señaló Ernesto Samper, pero no pierde el espíritu del Partido ni sus bases, que son inalienables. Petro pierde unas fotos con el César y con ciertos patriarcas de la tribu, y el “Tranquilizante Gaviria”, una sustancia que el expresidente expele y que le garantiza al establecimiento que la paz, la democracia y el capital estarán a salvo. Y pierde unos votos, por supuesto, no muchos porque las bancadas, se sabe, trabajan poco en las elecciones presidenciales.
Pero el Pacto también gana porque ya todos sabemos que fue Petro el que dijo “no”, salvo que creamos que de verdad Gaviria está furioso porque le recordaron que es neoliberal. No. El berrinche es solo su casquivana manera de sonreírle a Fico.
Y gana Petro porque la designación de Francia es una demostración de coherencia política y una garantía de que el Pacto Histórico está comprometido de verdad con los “nadies”.
P. S. 1. Francia es más bella que Maripaz Gaviria y mil veces más necesaria en el orden cósmico. Francia está cuidando el planeta desde los 15 años, cuando salvó un río de la ambición de los mineros. Francia es Goldman Prize. Elegirla es empezar a hacerles justicia a esos millones de colombianos que las élites han molido y humillado siempre.
P. S. 2. ¿Cuál río ha salvado Gaviria en sus 74 inútiles años? Si descontamos “la Catedral” de Pablo Escobar, ¿cuál templo ha levantado esta versión pereirana de Turbay Ayala?
P. S. 3. La ruindad de Gaviria no conoce límites. Recordemos que no parpadeó para arruinar el campo y buena parte de la industria colombiana ni para vender por un plato de lentejas la candidatura de Humberto de la Calle en 2018.
P. S. 4. Gaviria se encontró las banderas del Partido Liberal en un cementerio. Allá las está devolviendo ahora.
