Emil Cioran nación en un pueblo de Transilvania y tuvo una infancia feliz entre animales y campesinos en las montañas de los Cárpatos rumanos hasta los 10 años, cuando su padre, un cura ortodoxo rural, lo metió en un internado. Nunca volvió a ser feliz, si leemos sus entrevistas, o llevó una vida cada vez más intensa y extraordinaria, si nos atenemos a sus libros.
Con la adolescencia llegó el insomnio. Leía mucho y caminaba toda la noche, como un alma en pena. “A los 20 años perdí el sueño por completo. Fue horrible. ¿Para qué dormimos? No tanto para descansar como para olvidar”. La madre (atea y amante de Bach) lo maldijo: “¡Debí...
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