Francisco de Roux, un bello marciano

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Julio César Londoño
14 de mayo de 2022 - 05:30 a. m.
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Francisco de Roux es flaco, bajito, jesuita, economista, filósofo y rico. Podría estar releyendo los clásicos en sus lenguas o tocando a Bach en el piano para halagar a Dios y mantener a raya la artrosis, la terapia de Ratzinger, pero decidió trabajar por la paz en “las regiones”, como llaman en Bogotá todo lo que esté a más de dos horas de la 93.

Uno puede engañarse con su aparente fragilidad. En realidad es un guerrero divino, un demente capaz de meterse en medio de las balas de un combate entre paras y guerrilleros y lograr un armisticio.

De Roux preside la Comisión de la Verdad, cuya tarea es vital y quizá imposible: escuchar a miles de víctimas, contrastar versiones y chequear datos, y establecer un relato asintótico a la verdad.

Entresaco apartes de una entrevista que le hizo El País de España en mayo.

“Colombia es un cuerpo que tiene el rostro destrozado en Machuca, el corazón roto en el Chocó, las piernas quemadas en El Salado, los brazos arrancados en el Magdalena Medio, el estómago y el hígado reventados en Nariño, la vagina destrozada en Tierralta, el espíritu devastado en los indígenas del Vaupés y el alma desolada en los indígenas embera. Un país tan bello, un país de tamboras, de vallenatos, de cumbias, ha sido penetrado por el miedo, por el dolor, por la incertidumbre”.

“El perdón no se pide, se entrega. Implica entregar antes que recibir. El perdón hace parte de la tradición cristiana, pero exige la verdad, un elemento esencial del ritual católico, la confesión”.

Cuando le preguntan por los momentos más duros de las entrevistas de la Comisión, la voz del sacerdote se nubla.

“A Alma Rosa Jaramillo, que trabajó conmigo en el Magdalena Medio, los paramilitares le serrucharon las manos y las piernas estando aún viva. Una comandante guerrillera de las Farc les contó a las madres cómo habían secuestrado a sus niños y cómo los mataban cuando incumplían las reglas de la guerrilla.

Lo más duro me lo contó un niño que estuvo en un campamento paramilitar con otros menores. Un día un niño escapó, pero fue recapturado y los paras le cortaron la cabeza delante de todos y obligaron a los niños a pasarse la cabeza de mano en mano”. Dos niñas se desmayaron. Cuando volvieron en sí, el comandante ordenó que las desnudaran. Luego las embadurnaron con los coágulos de sangre de la cabeza cercenada. “Luego sirvieron la comida”.

P. S. En su columna del domingo pasado en El Tiempo, María Isabel Rueda comentó la salida del “mayor Ospina”, que renunció a la Comisión de la Verdad por su inconformidad con las conclusiones del informe de la Comisión. Como Ospina no daba para mucho, Rueda tuvo que rebuscárselas. Qué es la verdad, se pregunta. Veritas, veritatis, susurra en sucinto latín y cita las definiciones de “verdad” de Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel… erudición exprés vía Google una hora antes del cierre, y todo para decir que la Comisión de la Verdad es un antro de las Farc y que el padre Francisco de Roux es “un santo de izquierdas” (en su filosófico cerebro, “izquierda” debe ser un adjetivo descalificativo. Satánico). ¡Cuánto aparato retórico para semejante ruindad!

Un razonamiento tan primitivo sería comprensible en Macías, la señora Cabal o Carlos Felipe Mejía, el mastín de Uribe; pero que una periodista de la talla de María Isabel Rueda les aseste a sus lectores un “análisis” tan baboso desde la columna central de la edición dominical de El Tiempo es la tapa. Para notas editoriales tan profundas, el periódico puede contratar a Marbelle y se ahorra unos pesos.

Padre De Roux, le tengo otra mala noticia: el nivel del debate político es casi tan pérfido como las atrocidades que usted escucha de labios de las víctimas y de los carniceros de la guerra.

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Diego(81959)16 de mayo de 2022 - 05:13 a. m.
Un saludo, Julio César, imperator tropical, comparto tus columnas cada sábado con todos mis amigos. Lo mejor para escribir es ser grosero y lúcido. Aquí en Antioquia se celebra el Valle.
María(y5wqc)15 de mayo de 2022 - 04:19 p. m.
La verdad sobre la violencia del conflicto armado interno, que dejará el trabajo final de la Comisión de la Verdad luego de escuchar a todas las partes, es horrible y dibuja a un país salvaje, sanguinario y nada cristiano. Aquí no estamos consagrados al Sagrado Corazón, si no a Satanás.
hugo(70179)15 de mayo de 2022 - 12:01 p. m.
Jesuitas, curas mamertos y buena vidas. Esperen cuando el guerrillo les expropie sus negocios educativos y bancarios...
Imagin(14177)15 de mayo de 2022 - 03:56 a. m.
¿Cuál debate político, Sr. Londoño? Lo que hemos visto hasta ahora es a Petro haciendo propuestas claras y visionarias, mientras que el resto de candidatos se dedican a descalificarlas y a meter miedo hacia él. Habría verdadero debate político cuando haya un debate sobre la base de propuestas y programas, pero lo que vemos es una grosera y cobarde agresión contra el candidato alternativo.
  • Martha(44144)15 de mayo de 2022 - 03:08 p. m.
    La mayoría de medios de comunicación no se destacan por darle altura al debate y disfrutan exarcerbar los ánimos porque les da mucha audiencia
Imagin(14177)15 de mayo de 2022 - 03:50 a. m.
Bueno, no se puede esperar más de la Rueda. Forma parte de esos personajes que se presentan como periodistas o analistas, pero en realidad son empleados serviles a los clanes politiqueros que vienen desgraciando a Colombia desde hace muchas décadas. Basta con ver a Yamid Amat en la entrevista que le hizo recientemente a Piedad Córdoba. No parecía un periodista, sino un agente del extinto DAS.
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