22 May 2021 - 3:00 a. m.

La hazaña de los marginados

El paro nos desbordó a todos: el Comité del Paro organizó una marcha de un día y ya vamos para un mes. Esperaban movilizar 500.000 personas y ahora hay millones en «pie de lucha»: ollas comunitarias, mamás de primera línea, carnavales públicos todos los días, mil performances, la Filarmónica «arregla» el himno indígena, a Carlos Vives le corre la gota fría, hay debates a lo largo y ancho del país, Zapateiro amenaza con poner orden en 24 horas o renunciar (48 horas después renunció a renunciar y al orden), los vándalos incendian las ciudades, un helicóptero abre fuego sobre Buga, los alcaldes, los gobernadores y la Policía hacen un frente común con la gente bien, que se porta muy mal y organiza safaris contra la minga indígena. El presidente toma decisiones dignas de un sargento con carácter y ordena «desplegar toda la capacidad operacional de la Policía. ¡Ajúa!».

En cambio Felipe, «primera línea» de la Loma de la Dignidad en Cali, lee el momento con agudeza y sensibilidad: «No es un paro, es un estallido. Por eso encuentra resonancia en el país y en el mundo, por eso ilumina. Y suena confuso porque es polifónico, todos tenemos algo que gritar. Y duele, claro. Crecer duele».

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