La vida empezó con una bacteria, criatura unicelular, y es muy probable que esa bacteria siga viva hoy, 3.800 millones de años después, porque ellas son inmortales. Se reproducen dividiéndose en dos partes idénticas y no mueren nunca de manera natural. Podemos matarlas de manera química, con un bactericida, o por medios mecánicos.
La inmortalidad es una cosa tan vieja como las bacterias. Lo nuevo es la muerte. Empezó con las criaturas pluricelulares, que son mucho más frágiles porque su existencia depende de la articulación de los procesos vitales que tienen lugar en los órganos y en los tejidos.
Matar pluricelulares es mucho más...
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