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La maldita crítica

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Julio César Londoño
22 de julio de 2023 - 02:05 a. m.
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Leo crítica literaria porque me gusta hablar de literatura, y los que mejor la conversan son los críticos. Escuchémoslos.

En una clase de Magdalen College se habló de Homero y un alumno preguntó si Homero fue ciego de nacimiento. El profesor dijo que no se sabía, que Homero era mitad leyenda, mitad rapsoda histórico, pero que era muy improbable que un ciego de nacimiento escribiera un poema tan rico en imágenes como la Ilíada. Entonces el joven Oscar Wilde dijo: “Quizá los griegos insistían en que Homero fue ciego para que todos entendiéramos que la poesía es música, no luz”.

En “Invidia”, George Steiner dejó un párrafo glorioso y miserable. También honesto.

“En el Instituto de Princeton, la casa de Einstein y de Gödel, y luego en Harvard y en Cambridge, sentí de cerca el olor de la gloria cuando llamaban desde Estocolmo a colegas felices. Fui invitado a participar en las celebraciones y hasta me sentí parte del equipo como crítico o publicista. Es un privilegio, sí, pero también es algo subordinado, auxiliar”, dice Steiner y recuerda el amargo aforismo de Rochefoucauld: “En la desgracia de un amigo hay algo que no nos molesta”.

Nota. George Steiner enseñó Literatura Comparada, materia que lo obligaba a conocer los pasadizos secretos de las ciencias, las religiones y las humanidades: “Ningún periodo de la historia ofrece un conjunto de tensiones tan maravilloso como los siglos XVI y XVII: la fe y la Reforma se renuevan combatiendo el ateísmo más o menos clandestino; la astrología se alterna con la astronomía; la geomancia, con los comienzos de la mineralogía; la alquimia engendra la química; el estudio de imanes y espejos es inseparable de la nigromancia; el hermetismo y la Cábala inspiran la investigación matemática. Es imposible disociar aquí lo esotérico de lo sistemático y lo científico”.

El párrafo más pedante y perfecto de la crítica es de Borges: “Quevedo no es inferior a nadie, pero no ha dado con un símbolo que se apodere de la imaginación de la gente. Homero tiene a Príamo, que besa las homicidas manos de Aquiles; Sófocles tiene un rey que descifra enigmas y a quien los hados harán descifrar el horror de su propio destino; Dante, los nueve círculos infernales y la rosa paradisíaca; Shakespeare, sus orbes de violencia y de música; Swift, su república de caballos virtuosos y yahoos bestiales; Melville, la abominación y el amor de la ballena blanca; Franz Kafka, sus crecientes y sórdidos laberintos. No hay escritor de fama universal que no haya amonedado un símbolo (...). De Quevedo, en cambio, solo perdura una imagen caricatural”. (Otras inquisiciones).

El plagio es un tema para espíritus simples. André Gide, en cambio, salta sobre las minucias de “quién dijo primero qué y cuándo lo dijo”, y sentencia que el plagio se justifica cuando involucra el asesinato. Traducción: el plagiario debe mejorar tanto lo que se roba, que a nadie le importe de quién era el original.

Saqueador incansable, Borges nunca se sintió dueño de nada. Consciente de que estaba lleno de influencias y que trabajaba con un instrumento labrado por los siglos, la lengua española, escribió al frente de Fervor de Buenos Aires: “Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor”.

Los que odian la crítica también han dejado frases magníficas: “El criminal es el artista; el detective, apenas el crítico”. G. K. Chesterton.

Amo la crítica porque es un género perdido. ¡Lo desprecian las editoriales y hasta los escritores! Increíble. Es como si los cirujanos detestaran los manuales de anatomía.

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Juan(45350)23 de julio de 2023 - 01:22 a. m.
Muy buna columna maestro
Omar(4401)22 de julio de 2023 - 11:17 p. m.
Yo diría que Francisco de Quevedo y Villegas sí dejó un símbolo, chocante a la vez que real, ¡Con 400 años de adelanto! Ese símbolo fue "Don Dinero"...
alberto(08460)22 de julio de 2023 - 09:59 p. m.
Roger Ebert, prestigioso crítico de cine, escribio "Las peores películas de la historia" (Ma non troppo-Robinbook 2007). En la contratapa, un crítico del crítico Ebert, escribió: ...."uno de los grandes placeres de esta vida consiste en ver cómo se ensaña un crítico realmente bueno con una película realmente mala. Roger Ebert hace que algunas de estas películas suenen tan mal que me entren ganas de verla".
Sebastián(54861)22 de julio de 2023 - 06:21 p. m.
En cuanto al fondo, la crítica literaria usa la hermenéutica, es imprescindible, entendida, con Schleiermacher, padre de la hermenéutica moderna, como ‘comprender al autor mejor de lo que él se comprendió’ o ‘comprender al autor mejor de lo que él expresó’ (más allá de la literalidad). La hermenéutica trasciende al autor, como una buena traducción trasciende el original.
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