La educación es un tema “importante”, dicen todos y archivan el tema. Para el ciudadano promedio, la educación se reduce a un problema de cupos, el valor de la matrícula y el sueño de graduar al crío para que tenga alguna posibilidad de movilidad social. Los políticos hablan de conectividad, tabletas, presupuesto, cobertura y pruebas Pisa, cosas necesarias, sin duda, pero descuidan “el norte”: ¿educamos para formar sabios, científicos, emprendedores o ciudadanos solidarios? ¿Es posible diseñar un pénsum que conjugue estos perfiles?
Ya se sabe que nos mueven más las emociones que la razón, pero no se enseña cómo manejarlas desde la casa, en la escuela, el trabajo y la fiesta.
Hay que discutir los contenidos. ¿Volvemos a las humanidades o nos centramos en las lenguas, los negocios y la inteligencia artificial?
¿Eran educados la Alemania de Hitler, los Estados Unidos de Trump, el Reino Unido que aprobó el brexit y la Colombia que rechazó el Acuerdo de Paz? Creo que debemos volver a preguntarnos qué bendita cosa es la educación. Repasemos las vocales. Tal vez encontremos algunas claves en el camino. No pretendemos que el foro entregue la Gran Respuesta, solo que nos ayude a afinar las preguntas que la misma educación plantea.
Tenemos la manía de compartimentar. Ejemplo: la ciencia quiere descifrar el universo. La religión lo cubre con velos de misterio. El arte lo celebra o lo maldice según el color de la bilis del día. Y no está mal, pero es hora de exhumar los puentes que unen estas miradas, estas maneras de ser en el mundo. Recordemos que la astronomía viene de la astrología y el arte del animismo y que la universidad la inventaron los artesanos y los sacerdotes escolásticos.
Con estas ideas en mente diseñamos el Foro de Educación La Tercera Orilla, un encuentro por la educación, la cultura, los saberes y la paz. Es una conversación entre personajes de diversas disciplinas del país y del exterior. Invitamos profesores, deportistas, artistas, empresarios, influenciadores, comediantes, mamos. No es un congreso académico sino un foro abierto, con enfoque emocional y dirigido a la gente, al pueblo, el que ha hecho todo siempre: la mesa y la silla y los alimentos, los vestidos y los juegos, las lenguas y los números, los cuentos, las canciones y las plegarias. Invitamos al profesor y al estudiante, al papá y a la mamá, al poeta y al ingeniero.
La idea es poner el foco sobre la educación, hablar de las emociones y resaltar la valía de un oficio esencial, la enseñanza.
Trabajaremos formatos ágiles: la conversación y la conferencia breve. Vamos a reflexionar sobre las poéticas de los oficios y los ejes del foro: los puentes entre los saberes y quehaceres, entre la razón y las emociones, entre la educación y la paz. Iremos a los territorios para generar emprendimientos apadrinados por los personajes invitados y financiados por los empresarios.
Nos asesoran los que saben: Mariana Garcés, Consuelo Bravo, María Eugenia Carvajal, Diego Pombo, Francisco Piedrahíta, Orlando Cajamarca y León Valencia.
No vamos a descubrir la rueda. Ya los románticos proponían aunar pasión y pensamiento hace 200 años. Tampoco es nueva la idea de combinar formatos leves con reflexiones trascendentes. La Tercera Orilla solo quiere inscribirse en esta tendencia.
Nos acompañan Mincultura, Mineducación, El Espectador, la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle y la Universidad Icesi. Creemos, como cualquier quijote en trance, que las cosas grandes con intentarlas basta y que un pueblo de verdad educado elige bien a sus líderes, respeta las leyes y lo gobierna cualquiera, hasta un político.