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Miércoles negro

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Julio César Londoño
19 de junio de 2021 - 03:30 a. m.
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Elegante siempre, esbelta, chaqueta blanca, vestido negro, diamantes discretos, escafandra transparente, la procuradora Margarita Cabello se convirtió en un suprapoder el miércoles. En un solo día, esta funcionaria de la Rama Ejecutiva se echó al bolsillo las dos cámaras legislativas y se arrogó facultades judiciales ilimitadas. Lo hizo, dijo humildemente, para cumplir una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos… ¡que ordena justamente limitar sus funciones! La Procuraduría, dice la Corte IDH, solo puede destituir a un funcionario de elección popular luego de que un juez penal haya dictado sentencia condenatoria contra el funcionario.

¿Qué hizo Cabello para brincarse la sentencia de la Corte IDH? Decidió que puede convertir de un plumazo a sus procuradores delegados, abogados rasos, en jueces penales. Investidos de súbita autoridad por su jefe, estos «jueces penales» condenan al funcionario que la jefe señale, y la jefe lo destituye y lo inhabilita por el número de años que su sabiduría le dicte. En adelante, Cabello también puede autorizar allanamientos y «chuzar» al que se le antoje.

Maduro y Ortega deben estar pasmados con la audacia de Cabello. En Venezuela y en Nicaragua, me asegura un magistrado, los trámites para eliminar a los opositores son menos expeditos.

Que el Senado, la Cámara y la procuradora urdan semejante maniobra el mismo día que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publica un duro informe contra el Estado colombiano por violaciones a los derechos humanos de los manifestantes es una prueba rotunda de la igualdad de derechos de los ciudadanos colombianos: si usted es un funcionario insumiso o un candidato incómodo, la procuradora puede borrarlo del mapa en menos de lo que canta un gallo. Si es un simple manifestante, la policía puede torturarlo, violarlo o matarlo y la Fiscalía dirá que usted es un vándalo, víctima del accionar de paramilitares urbanos que de manera abusiva apoyan sus armas de asalto en los hombros de los policías de la patria.

El mismo miércoles negro, el Senado hundió el proyecto de matrícula cero para los 660.000 estudiantes de las universidades públicas «por razones de índole fiscal», dijeron los honorables, y porque, piensa uno, la reforma de la Procuraduría, los nuevos uniformes de la Policía, el lujoso helicóptero de la Presidencia y la mermelada para aceitar el Congreso arruinaron la «índole fiscal».

El mismo miércoles Lafaurie y señora, el dúo ganadero, lanzaron torpedos de profundidad contra el proyecto de especialidad agraria y rural, la única iniciativa del Gobierno que desarrolla un punto del Acuerdo de Paz. El proyecto, que pide la creación de jueces especializados para resolver conflictos por el uso y la tenencia de la tierra, está a punto de hundirse.

El mismo miércoles, Emilio Archila, uno de los pocos funcionarios dignos de confianza, resolvió que el Gobierno no dialogará más con el Comité del Paro, y un juez de Cali suspendió el decreto que firmó el alcalde Ospina la semana pasada para crear mesas de diálogo con los jóvenes de las «líneas».

En esa misma semana, el Gobierno decidió desconocer todos los acuerdos alcanzados por alcaldes y gobernadores del país, e incluso los pactados por emisarios del Gobierno con los transportadores en Bogotá y con los jóvenes en Buenaventura.

Quedamos avisados: la democracia colombiana es patética; en términos de DD. HH., el país entra al club de la ignominia; los diálogos continuarán por la boca de las armas y este Gobierno será recordado por arruinar una gran oportunidad de cambios y reflexión y convertirla en una orgía de sangre, en una máquina para volver jirones el maltrecho tejido social.

Conoce más

 

josé(6439)20 de junio de 2021 - 07:07 p. m.
Es lo esperado y lógico de un orden institucional infestado e invadido por la plaga narcoparamilitar y mafiosa que desde las dos últimas décadas del siglo XX vivimos en Colombia. JODER
Gisela(54761)20 de junio de 2021 - 11:04 a. m.
Ni se dan cuenta que están fermentando una explosión bastante más fuerte que la anterior, las heridas ignoradas acabarán en gangrena. El uribismo encerrado en su realidad de club social...
Eugenio(71409)20 de junio de 2021 - 12:01 a. m.
Dónde queda el control de constitucionalidad de la corte si la innombrable procuradora y su congreso corrupto y de bolsillo se excedieron aprobando ese esperpento de ley, la corte debería declararlo inexequible
Felipe(94028)19 de junio de 2021 - 11:43 p. m.
¿Dónde estaba el 63% de colombianos que no votaron el referéndum por la paz?. Votó el 37% y encima ganó el no. El pueblo consideró que no era un asunto importante y se lo puso en bandeja al uribismo para poder hacer trizas los acuerdos. Pueblo envilecido, borracho y rezandero ¿Qué nos puede salir mal?
Felipe(94028)19 de junio de 2021 - 11:36 p. m.
El pueblo colombiano es responsable, por no votar o por vender su voto, otorgando mayoría a esta carcunda godarria en el Congreso y por hacer siempre presidente al que diga Uribe. Ya no es por ignorancia, la información está al alcance de cualquier celular que todos tienen, es por esquizofrenia colectiva de un país enfermo. Sigan votando lo de siempre, pendejos.
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