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¿Mínimo o ínfimo?

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Julio César Londoño
03 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
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Hay columnas tan obvias que da pereza escribirlas. Por ejemplo, gastar tiempo y papel para decir que es bueno aumentarles el salario a los pobres, y que dos millones de pesos son insuficientes para una persona que debe sostener un hogar de cuatro personas. ¡Dos millones, es decir, el valor de la cuenta que paga un senador en Harry Sasson por un almuerzo para cuatro personas rociado con dos botellas de vino!

El aumento del 24 % para el salario mínimo está causando una conmoción de proporciones sísmicas. Ahora sí nos volvimos como Bolivia y Venezuela, grita la oposición, para recordar que los aumentos decretados por Chávez y Evo Morales generaron efectos inflacionarios considerables. Pero la verdad es que el aumento del salario no conlleva necesariamente a la inflación. Entre 2003 y 2005, Néstor Kirchner duplicó el salario mínimo y la inflación subió solo un 8,5 %. Entre el 2020 y el 2022 López Obrador subió 60 % el salario y la inflación subió en promedio 4,2 %. En Colombia, para aterrizar la cosa, el salario aumentó 60 % en los últimos cinco años y la inflación está en el 4 % (veníamos de una inflación de 13 % en 2022).

El clamor del establecimiento es comprensible. Durante decenios, el regateo del gobierno, los empresarios y las centrales obreras se centraba alrededor de unas décimas. Los empresarios juraban anualmente que el aumento debía ser del 4,3 % porque un 4,5 % significaría el apocalipsis de la empresa nacional. Esto cambió en 2021 cuando el gobierno de Iván Duque decretó el primer aumento de dos dígitos de la historia del país y fijó el salario en 10 % debido, en especial, a las alzas de los alimentos por efecto de la pandemia. En los años siguientes, los aumentos se han mantenido en este orden y ahora el mínimo supera por primera vez la barrera del 20 %. Por esto, por pasar de unas décimas al 24 %, el director de Comfenalco anda crispado. Muero por escuchar las declaraciones de su presidente la próxima semana, cuando las cifras prueben que las ventas del comercio en esta Navidad superaron con creces las de diciembre del 2024.

El comercio minorista registró en octubre de 2025 ventas superiores en 10 % a las ventas de octubre del 2024, y el desempleo cayó al 7 % al cierre del 2025.

Cuánto les deben los empresarios a los asalariados del país por tantos años de aumentos miserables; cuántas personas no pudieron comprar una pastilla de analgésico para ellas o un helado para su hijo porque la ANDI consideró que los 18.000 pesos mensuales que solicitaban las centrales obreras para el aumento de 2010 era demasiado; cuántos ceros tendrá la suma que las empresas les han robado al obrero y al empleado en decenios de aumentos estíticos del salario mínimo. ¿Algún economista puede ayudarme con este cálculo? Ejercicio: si les robo diez mil pesos mensuales a los millones de obreros y empleados colombianos, ¿cuántos miles de billones acumulo en 50 años?

Uno de los argumentos de la oposición sostiene que el consiguiente aumento de los precios de los bienes y servicios se come el aumento del salario mínimo. Falso. En los últimos cinco años el mínimo ha tenido un aumento real en su poder adquisitivo del 17 %, como demostró recientemente Mauricio Cabrera (Cambio, diciembre 15).

La ANDI y su vocero Bruce Mac Master, siempre preocupados por los más débiles, aseguran que el nuevo salario mínimo quebrará miles de pequeñas empresas. Yo creo que el impacto salarial –que es real y que seguramente amerita la definición de incrementos diferenciales– afectará las utilidades de los pequeños y de los grandes. Los grandes pagan nóminas numerosas, pero facturan en grande. Las empresas pequeñas facturan poco pero tienen pocos empleados. Y todas, las pequeñas y las grandes, se beneficiarán de un consumo que se ha mantenido al alza en los últimos años, como se refleja en las cifras del consumo de bienes y servicios y en las espléndidas utilidades que están registrando los bancos y los grandes grupos económicos.

Para no hablar de lo que «yo creo» miremos cifras: en conjunto, las Pymes de los sectores de construcción y comercio son las que más han facturado este año. A la fecha, han registrado ingresos de COP 99,5 billones y utilidades de COP 3,23 billones (dato de Supersociedades publicado por La República).

Se dice que el mínimo colombiano es uno de los más altos de la región. Cierto. Estuvimos en el sótano toda la vida, pero ahora ocupamos el quinto lugar, por debajo sólo de Costa Rica, México, Uruguay y Chile. Paso a paso, vamos pagando una infame, antigua y peligrosa deuda social.

Me preocupa lo que pueda hacer la extrema derecha, sin un candidato presidencial presentable y desesperada por recuperar el poder: otro magnicidio, despidos masivos, ataques terroristas… ojalá me equivoque y los «Trizas» y los «Laureanos» no escalen lo que mejor saben hacer, lo que siempre han hecho, incendiar el país.

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Ana Rico(0bhb2)Hace 12 minutos
excelente!!!
Chirri(rv2v4)Hace 1 hora
Si fuera por los uribestias, el pago sería en oraciones a la virgen del caldero, namá.
Carlos Augusto Bonilla Torres(txeb0)Hace 2 horas
!!!!! Hablar o Escribir siempre será Tu Talante Maestro, Pensar diferente será tu Línea, trazar una Ruta Tu poesía.!!!
Carlos Augusto Bonilla Torres(txeb0)Hace 2 horas
!!!!! Hablar o Escribir siempre será Tu Talante Maestro, Pensar diferente será tu Línea, trazar una Ruta Tu poesía.!!!
Julio Roberto Arenas C.(3f359)Hace 2 horas
Es inútil esperar de la Derecha colombiana cosas buenas para el país. Son gentes tan miserables que lo único que tienen es dinero, y si son fachapobres peor, porque ni eso. Entonces al Progresismo le toca liderar los cambios sin contar con la Derecha para nada; es más, tendrá que hacerlo previendo sus ataques constantes que arreciarán en cantidad y niveles de crueldad y no tendrán pausa mientras las gentes vulnerables sigan saliendo a flote poco a poco.
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