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Paradojas literarias

Julio César Londoño

04 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

Algunos preceptos de la literatura son lógicos, otros son contraintuitivos, paradojales, pero todos son discutibles porque la literatura es una materia subjetiva. Ejemplos. Si usted es prosista, su estilo debe ser claro. Si se apellida Joyce o Kafka tiene derecho a ser oscuro. Si es poeta tiene que serlo, salvo que tenga el pulso preclaro de Jaime Sabines, Darío Jaramillo o Miguel Hernández.

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Una noche de 1948, Bioy Casares le preguntó a Borges cómo se reconocía un buen poema. Borges bizqueó ligeramente con su ojo más nublado, carraspeó, bebió un sorbo de leche tibia con hojas de menta, tosió en latín y sentenció en castellano: «El poema bueno se corrige fácilmente. El malo no tiene arreglo».

Los que escriben estéticas viven ensayando definiciones de la belleza. Pitágoras la definió con números y proporciones; Kant dijo que la belleza es una cosa que desespera; Duchamp dijo que estaba en el ojo, no en el objeto, pero la definición más esotérica sigue siendo la de Rilke: «La belleza es apenas el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar». (Rilke andaba en esos días con la genio rusa Lou Andreas-Salomé, que venía de enloquecer a Nietzsche).

En Lenguaje y silencio, el judío francés George Steiner asegura que la belleza literaria surge siempre de la violación precisa de una regla gramatical, ética o estilística. Ejemplos: toda la poesía clásica privilegia el ritmo sobre la gramática; las normas éticas son cuestionadas para ir más allá de las obviedades morales del código de policía y de Las Escrituras (Crimen y castigo, Los miserables); y los cánones estilísticos se subvierten para sorprender al lector, que luego de un tiempo se cansa de los cánones clásicos.

La mamá de Marcel Proust le daba una lección de estética el domingo. Antes de llevarlo a la iglesia, lo peinaba con esmero y luego lo despeinaba un tris. «Quiero que luzcas como un niño, no como como un señorcito». Aquí está la clave, aseguran los críticos, del estilo de Proust: elegante pero no relamido.

«Al escritor, la escritura le resulta más difícil que a sus vecinos». Thomas Mann.

«García Márquez no es un intelectual, es un artista». Mario Vargas Llosa.

«La poesía es un álgebra hechizada». Novalis.

Mi «cuadrivium» personal está formado por dos elementos matemáticos: exactitud en el lenguaje y tensión en los sucesos, y dos elementos sicológicos: cinismo y humanidad.

A finales de 1988, Gabo invitó a William Ospina a Ciudad de México para que leyera los borradores de El general en su laberinto. Ospina aprovechó para preguntarle cuál era el veneno de su prosa, de esa alquimia verbal que sobrevivía a las traducciones, hipnotizaba al crítico y al simple, y conmovía a los recios y a los sentimentales. Gabo respondió con un chiste flojo pero Ospina se quedó serio y lo encuelló con la mirada. Entonces Gabo también se puso serio: «No lo sé. Tal vez el secreto radica en encontrar siempre, o al menos en los pasajes muy delicados, la palabra precisa para que el lector no se despierte».

El cuentista debe utilizar un estilo casi plano. Invisible. Si le pone mucha textura, el lenguaje se vuelve protagónico, y el cuento, se sabe, es una forma sintética cuyo protagonista es el argumento y su alma es la tensión.

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«El arte es una facilidad innata y una dificultad adquirida». (Frase atribuida a Picasso, Jean Cocteau y los hermanos Goncourt).

Cuando dijo que «Toda la poesía mala es sincera», Óscar Wilde no estaba encareciendo la hipocresía: nos advertía contra el sentimentalismo y la falta de edición. La escritura es el arte de sentir con palabras, y la crítica es la técnica de tachar las que sobran, las que son apenas sentimentales.

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«El criminal es el artista; el crítico, apenas el detective». P. K. Dick.

«Es la grieta, el absoluto desfase entre la palabra y el mundo, lo que renueva el acto de escribir». María Negroni.

Aunque «poesía» es la segunda palabra del mundo, la primera es «amor», Octavio Paz demostró que nadie sabe qué significa.

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«Pan de los elegidos, alimento maldito, inspiración, respiración, plegaria al vacío, oración, letanía, epifanía, exorcismo, conjuro, magia, sublimación, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido, hija del azar, fruto del cálculo, obediencia a las reglas, creación de otras, copia de lo real, copia de una copia de la Idea, locura, éxtasis, logos, juego, trabajo, actividad ascética, confesión, visión, música, símbolo. Ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!». (Prefacio a El arco y la lira).

«El escritor es el único aparecido que no sabe a quién le sale». Tomás Carrasquilla.

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«El que narra no es el que escribe, y el que escribe no es el que es». Gilles Deleuze.

Para terminar, el elogio más envenenado de la historia de la crítica literaria. «Paul Valéry es el momento más alto del crepúsculo de Occidente». Emil Ciorán.

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Volveremos sobre los problemas que plantean estas paradojas en el nuevo ciclo de mi taller de escritura, que ahora es virtual y presencial y empezará el 18 de julio.

jclondono53@gmail.com

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