En el cuento “Tres versiones de Judas”, Borges compulsa opiniones sobre la famosa traición. Thomas De Quincey, nos dice el narrador, “especuló que Judas entregó a Jesús para forzarlo a declarar su divinidad y a encender una vasta rebelión contra el yugo de Roma”. Jesús sería una pieza sacrificada por Judas para buscar la liberación del pueblo de Israel.
En el cuento interviene un teólogo (¿un alter ego de Borges?), Nils Runeberg: era innecesario que Judas señalara a Jesús, un mago ya famoso que predicaba en la sinagoga y obraba milagros ante muchedumbres. ¿Para qué necesitaba Roma los servicios de inteligencia de un apóstol...
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