Es probable que de ganar John McCain las próximas elecciones, la enseñanza del “diseño inteligente”, una versión reencauchada del creacionismo, sea obligatoria en las escuelas de E.U. No es la primera vez que los republicanos de Bush, junto con la extrema derecha cristiana, han tratado de hacer obligatoria la enseñanza de seudociencias en su lucha por imponer sus creencias religiosas.
Por fortuna, hasta hoy estos retrógrados han perdido casi todas las batallas. En 2005, un juez de Atlanta ordenó reversar la ley que obligaba a que los textos de biología advirtieran sobre la supuesta relatividad de la teoría de la evolución. Ese mismo año, otro magistrado prohibió que una escuela enseñase el “diseño inteligente” como alternativa a la teoría de Darwin.
Pero ahora la candidata a la Vicepresidencia de McCain, Sarah Palin, opina que la teoría de la evolución y el “diseño inteligente” deberían enseñarse en las clases de biología. Si realmente se quiere ser consistente con la propuesta de Palin, habría que comenzar por reescribir los libros de biología, geología, arqueología, física, astronomía… Y enseñar otras alternativas a la genética, como la teoría de la generación espontánea.
Asimismo, las escuelas de medicina tendrían que hacer obligatoria la enseñanza de la teoría de los cuatro humores, y la química impartirse con la alquimia, y la astrología formar parte del currículo escolar. Los estudiantes musulmanes podrían exigir que se enseñase la versión del Génesis como aparece en el Corán, y para ser justos, también habría que darles cabida a las cosmogonías de los nativos americanos, budistas, sintoístas…
Para los creacionistas, el universo tiene menos de diez mil años y el hombre, junto con las demás especies, fueron creados por Dios en un solo acto. Para estos fundamentalistas, los fósiles de especies extintas son falsificaciones de científicos y los métodos de datación, una farsa. La evidencia de estratos geológicos de millones de años de antigüedad es igualmente invención de científicos ateos, así como la existencia de galaxias situadas a millones de años luz de distancia.
Por fortuna, algunos gobiernos, como el británico y el sueco, han parado a tiempo la intromisión de estos fanáticos en los programas de ciencias. Pero si los republicanos continuaran en el poder, los norteamericanos podrían ver reversados muchos de los avances culturales que la humanidad ha logrado conseguir en su lucha contra el oscurantismo, defendido con celo y fiereza por las religiones durante siglos.